La Malva

Se conoce como Malva, o Malva sylvestris, a una planta herbácea vigorosa, bianual o perenne, que forma parte de la familia Malvaceae; está muy difundida mundialmente, ya sea bajo cultivo o en estado silvestre; mide entre 30 y 60 centímetros de alto, su raíz es fusiforme. Es originaria de las costas del Mar Mediterráneo. 

Su fuerte tallo compacto, erguido, cilíndrico, pubescente y ramificado, tiene hojas palmeadas, tomentosas, de bordes suavemente dentados (aunque más bien son extensiones pilosas), festoneados, con largos pecíolos y de color verde oscuro, con gruesas nervaduras en la cara posterior. 

Ubicadas axilarmente nacen, durante la primavera y el verano, varias flores de unos 3 o 4 centímetros de diámetro, reunidas en inflorescencias racimosas sostenidas por un esbelto pedúnculo floral. Van del rosa claro al lila intenso con rayas más oscuras; se abren escalonadamente comenzando por las de más abajo. Poseen un epicáliz, o falso cáliz, formado por segmentos oblongos; cinco pétalos acorazonados arrugados que miden entre 1 y 2,5 cm. de alto por poco menos de ancho. Cuentan con diez carpelos simples y estambres de unos 3 milímetros de largo irradiados desde el centro junto con suaves pilosidades. Los frutos son cápsulas formadas por entre 10 y 12 mericarpios con forma angular; contienen semillas marrones arriñonadas que al madurar se tornan aún más oscuras. 

Dentro de la medicina no tradicional se la emplea como emoliente, antibacteriana, estimulante gastrointestinal, antitusiva, anticatarral (su infusión es de gran ayuda para todas las afecciones de las vías respiratorias). Se obtiene un extracto de sus hojas y flores dejándolas un tiempo en maceración. Los beneficios que brinda provienen de su alto contenido de mucílago, que le confiere propiedades suavizantes; aplicado sobre heridas, en forma de compresas, ayuda a su cicatrización; en caso de esguinces y torceduras actúa como como antiinflamatorio local y, aplicada como ungüento, sirve como preventivo contra las agresiones externas a la piel. 

Contiene vitaminas A, B1, B2 y C, también taninos y antocianósidos; su aceite esencial recibe el nombre de malvina. De ella se obtienen colorantes naturales para teñir telas y lanas, como el color crema, el amarillo y el marrón, ya sea usando partes de la planta o las semillas de la misma. Hay dos variedades que se emplean como ornamentales en los jardines: La Malva sylvestris var. Mauritiana y la Malva sylvestris var. Zebrina. Entre las plagas que la aquejan figuran los hongos, éstos atacan principalmente las hojas provocándole la enfermedad de la Roya.