El Palo de rosa

El nombrado comúnmente Palo de rosa, y científicamente Metopium brownie, es un árbol monoico, caducifolio, de follaje caduco y porte medio, ya que mide entre 12 y 20 metros de alto. Es originario de Centroamérica y pertenece a la familia Anacardiaceae. Su tronco recto posee un diámetro de 60 centímetros y la forma de su copa es muy irregular. 

Se adapta a muchos tipos de suelo, así es como podemos encontrarlo hasta en zonas bajas anegadizas y aún verlo prosperar; pero prefiere las tierras planas de la sabana y forma también parte de la vegetación del bosque tropical. Por ser resistente al fuego es común verlo erguido aún después de algún incendio forestal. 

La corteza muestra escamas rectangulares, suele ser gris oscura o directamente parda; en su parte interna es rosada y fibrosa, exuda un componente que se oscurece al entrar en contacto con el aire y es extremadamente cáustico. Se lo cultiva para obtener hojas, madera (que se usa en escultura y tornería), frutos y semillas. Se lo aprovecha, también, para recuperar prontamente zonas salvajemente taladas de la selva. 

Como ornamento en los jardines da buena sombra, pues prefiere las ubicaciones con mayor intensidad de sol. Toda la planta sirve como insecticida. Se dice que su resina tiene propiedades diaforéticas y sedantes, pero como es muy tóxica hay que extremar cuidados al manipularla, su causticidad le permite hasta quemar las verrugas. Sus largas hojas, pecioladas y espiraladas, llegan a los treinta centímetros de longitud; están formadas por varios folíolos elípticos, comúnmente entre cinco y siete, con bordes enteros o ligeramente festoneados. 

Las flores se reúnen en panículas axilares, algunas femeninas y otras masculinas; tienen el cáliz verdoso y los pétalos amarillos, su polen es bien aprovechado por las abejas melíferas. Los frutos son bayas rojizas, ovoides, carnosas, de apenas un centímetro, que contienen sólo una semilla de siete u ocho milímetros de largo, la cual germina a la semana de sembrada.