Sus hermosas flores nacen agrupadas en racimos sostenidos por largos y estilizados pedúnculos, durante la primavera y parte del verano, miden entre 3 y 4 centímetros. Las silvestres son de color púrpura y las hay de diversos tonos bajo cultivo (blanco, rosa, lavanda, celeste-azulado y rojo), tienen un perfume muy agradable. Atraen a las abejas, las mariposas y las aves. Luego de ser cortadas sólo permanecen lozanas durante tres días, y estando en agua.
Se la siembra de semilla, en exterior, durante la primavera, aunque siempre hay alguna variación entre las plantas que nacen de ellas y la planta madre; para recolectarlas hay que cortar los frutos (chauchas o vainas) y colocarlos dentro de una bolsa de papel para aguardar a que se sequen, cuando eso ocurre se abren solos y salen las semillas. Si se prefiere guardarlas para el siguiente año debe ser en un lugar seco y muy bien aireado.
También pueden colocarse en macetas con compost multipropósito durante el otoño y así, al llegar la primavera, las plántulas estarán listas para ser trasplantadas al jardín; precisan suelos medianamente alcalinos muy ricos, con agregado de humus y materia orgánica, riego regular y bastante sol. Conviene agregar fertilizante líquido al agua de riego cada dos semanas. Las semillas son tóxicas si son ingeridas y a los síntomas que provoca el envenenamiento con ellas se lo conoce como Lathyrismo.
Entre las variedades más comunes de alto porte encontramos a las “Antique Fantasy Mixed”, la “Matucana” y la “Painted Lady”; entre las variedades pequeñas a la “Bijou”, la “Snoopea” y la “Little Sweetheart”. En la actualidad la más difundida de la especie es la Lathyrus odoratus, aunque no fue la primera en ser cultivada por el hombre, hay evidencias de que la primera fue la Lathyrus sativus durante el período neolítico.
Si son atacadas por los áfidos presentan un pobre crecimiento y caída de las flores y las hojas. En ese caso se deben eliminar por completo las plantas infectadas para proteger a las demás. También los trips las perjudican, junto con las babosas y los caracoles que se ensañan con las hojas jóvenes.






