El Lirio Karoo

Conocemos por el nombre común de Lirio Karoo, y por el nombre científico de Ammocharis coranica (antes Amaryllis coranica), a una planta bulbosa originaria del centro-sur de África, que pertenece a la familia Amaryllidaceae. Las temperaturas que prefiere, y que le son más propicias, rondan entre los quince y los treinta y dos grados a lo largo del año. Se lo utiliza como ornamento en los jardines, principalmente componiendo rocallas. 

De su gran bulbo tunicado y de forma ovoide, con numerosas túnicas delgadas, de color marrón claro y consistencia membranosa, nacen entre seis y doce hojas verdes, glabras y decumbentes, de aspecto coriáceo, anchas y espatuladas, con los márgenes finamente serrados y el ápice romo o truncado, que llegan a medir hasta treinta centímetros de longitud. 

En la primavera sus flores aparecen reunidas, de veinte a cuarenta de ellas, en una inflorescencia terminal de tipo umbela; sostenidas por un grueso pedúnculo; pueden ser tanto rojas como rosadas; ambas brillantes, pediceladas y suavemente perfumadas; atrompetadas en la base para abrirse después en tépalos recurvados hacia afuera, permitiendo así que los estambres sean exertos ya que las anteras sobresalen de la corola. 

Por la noche el aroma es aún más fuerte y atrae a las polillas nocturnas que las polinizan. Su fruto membranoso es capsular y dehiscente; se abre cuando las semillas alcanzan la madurez. Posee semillas carnosas, cubiertas por una fina membrana, que germinan con rapidez. Es una especie de cultivo sencillo. 

Crece en distintos tipos de suelo aunque prefiere los arenosos con pleno sol. Resiste largos períodos de sequía. La encontramos, en estado silvestre, entre los setecientos y los mil quinientos metros de altitud, en terrenos llanos o en depresiones estacionalmente húmedas. En los meses de frío entra en estado de latencia. De propagarla mediante bulbos debemos recordar que éstos esperan a estar bien arraigados para comenzar a florecer.