La Platantera

Se da el nombre popular de Platantera y el científico de Platanthera ciliaris (o Habenaria ciliaris), a una orquídea robusta perenne, de hábito terrestre y consistencia herbácea, que forma parte de la familia Orchidaceae. Es originaria de América del Norte, donde la podemos ver en praderas y bosque húmedos. Mide entre cincuenta y setenta y cinco centímetros de alto. 

Actualmente se la considera especie protegida por estar en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat; para intentar salvarlas se mantienen y revigorizan poblaciones ya existentes para luego ver de propagarlas y desarrollar otras. 

Florece en verano; da bellas flores, de color amarillo oro o anaranjadas, que nacen agrupadas (entre diez y cincuenta de ellas) en una inflorescencia terminal de tipo racimo de unos veinte centímetros de largo; en ellas el labio inferior o quilla es muy llamativo por tener los bordes desflecados (o ciliados, como lo indica su epíteto científico), semejando una pluma. 

Es también característico su tubo nectarífero alargado de dos centímetros y medio de largo. La polinización es cruzada y la efectúan mariposas que se alimentan de ese néctar, particularmente las de la clase Swallowtails o “Colas de golondrina”; también las visitan mariposas nocturnas o polillas. Los frutos son capsulares. 

Posee dos o cuatro largas hojas basales, que nacen de su tallo subterráneo, un tubérculo carnoso ovoide de cuatro centímetros de diámetro. Son anchas y lanceoladas, y van reduciendo su tamaño hacia lo alto de la vara floral, llegando a confundirse con las brácteas. Sus numerosas raíces cilíndricas cuentan con micorrizas. Se adapta a diferentes tipos de suelos pero siempre con pH ácido. No le agradan las heladas.

El Trébol blanco

Conocemos por el nombre común de Trébol blanco, y por el nombre científico de Trifolium repens, a una planta perenne de consistencia herbácea, estolonífera y de porte rastrero, que es originaria de las costas del Mar Mediterráneo y pertenece a la familia Fabaceae. 

Actualmente está distribuida por casi todas las regiones templadas del planeta. Mide unos diez centímetros de alto y se la siembra en tierras que servirán luego de pastoreo, dado que esa actividad del ganado estimula su reproducción vegetativa. Al secarse sirve además como forraje. 

Posee hojas verdes sostenidas por largos pecíolos, están compuestas por tres folíolos ovales o acorazonados, (algunas veces por cuatro y se les llama “tréboles de la suerte”); todos presentan una mancha blanca en la base o un semicírculo hacia la mitad del limbo. Aunque son comestibles el ser humano no llega a digerirlas crudas, pero sí tras proceder a su cocción. 

Da pequeñas flores papilonáceas, similares a las de todas las fabáceas, y nacen reunidas en una inflorescencia de tipo capítulo globular (en la cúspide de un largo y fuerte pedúnculo) que contiene más de cincuenta de ellas. 

Los frutos diminutos muestran en su interior de tres a cuatro semillas; podemos propagarla mediante ellas, sembrándolas al voleo en el otoño, o a través de los estolones. Precisa mucho sol y sufre la escasez de agua. Se adapta a diferentes suelos pero no tolera la salinidad. Tiene una raíz pivotante central gruesa y numerosas raíces secundarias que actúan en simbiosis con bacterias Rhizobium para fijar el nitrógeno al terreno. 

En los nudos de los estolones, que crecen a razón de unos veinte centímetros por año (en invierno y verano esta cantidad disminuye y aumenta nuevamente en primavera y otoño), aparecen con el paso del tiempo nuevas raicillas, hojas y yemas florales permitiendo así la expansión vegetativa de la planta.

El Omoto

Conocemos por el nombre popular de Omoto a una planta perennifolia, rizomatosa y de consistencia herbácea, originaria del este asiático donde crece en los bosques debajo de los árboles. Su nombre científico es Rohdea japónica u Orontium japonicum, y forma parte de la familia Asparagaceae, En idioma Inglés se la denomina “Japan sacred lily”, o “Lirio sagrado japonés”. 

Mide entre treinta y cincuenta centímetros de alto. Se la utiliza como ornamento en los jardines y se adapta bien al cultivo en tiestos o macetas. Su tallo subterráneo o rizoma cuenta con raíces fibrosas; de él nacen largas hojas, verdes y lanceoladas, con el vértice acuminado, algunas veces con el margen más claro (variegadas). 

En primavera da hermosas flores hermafroditas de tono amarillento, las protegen brácteas ovales y se agrupan en una apretada espiga de cinco centímetros de largo sostenida por un corto pero grueso y fuerte pedúnculo. Los frutos son bayas globosas rojizas que permanecen en la planta hasta bien entrado el invierno. 

Se adapta a diferentes tipos de suelo mientras tengan buen drenaje; precisa ubicaciones con bastante sombra dado que la luz solar directa le afecta mucho; resiste bien el frío, incluso las heladas; el riego debe ser regular, sin anegar el sustrato. Las podas serán de embellecimiento, quitando hojas dañadas y restos de antiguas floraciones. 

Podemos multiplicarla mediante semillas o por división de matas. Es muy resistente y no requiere mayores cuidados, salvo un abonado cada dos años y el agregado de algún fertilizante antes de comenzar la floración. Dentro del marco de la medicina no tradicional se la emplea desde tiempos remotos como diurético y se considera que trae buena fortuna al hogar.

Brachystelma barberae

El nombre común de esta pequeña y hermosa planta perenne, en lengua Afrikáans del sur del continente africano, de donde es originaria, podría ser traducido como “Flor carroñera de pies planos”, y está inscripta bajo la denominación científica de Brachystelma barberae. Es miembro de la familia Apocynaceae y podemos encontrarla entre los cuatrocientos y los mil trescientos metros de altitud. 

De su tallo subterráneo, que es un tubérculo comestible que mide entre diez y veinte centímetros de diámetro y está provisto de fuertes raíces blanquecinas, emergen uno o más tallos aéreos anuales (cortos, gruesos y recubiertos de abundante pilosidad); si se quiebran brota de ellos una savia de consistencia acuosa. 

Posee grandes hojas verdes simples, pubescentes y oblongas, sostenidas por cortos peciolos, con bordes festoneados y ubicadas de manera opuesta, que caen en el otoño y reaparecen al regresar el buen tiempo. Es una de las más cultivadas de la subfamilia de Asclepias caudiciformes. 

En primavera nacen sus singulares flores, que parecen estar enjauladas y emiten olor fétido. Suele haber hasta cincuenta de ellas, de color marrón o marrón-rojizo, distribuidas en grupos esféricos cerca del suelo, abriéndose en una rápida sucesión. Con el feo aroma atraen a los insectos polinizadores, mayormente a las moscas, igual que hacen las Stapelias que son bastante similares. 

Da frutos cilíndricos y ahusados en los extremos, tienen un grueso pericarpio recubierto por una piel lisa de aspecto aterciopelado; miden de tres a doce centímetros de largo y les lleva cerca de un año madurar; contienen numerosas semillas que son dispersadas por el viento. Cuanto más frescas sean las semillas más posibilidades habrá de conseguir una germinación exitosa.

Prefiere suelos con buen drenaje; tanto sean arenosos, rocosos, pedregosos o con grava, y ubicaciones a sol pleno aunque puede adaptarse también a una sombra parcial. Es muy sensible a las heladas.

El Lucumillo

Conocemos por el nombre popular de Lucumillo a un arbusto perennifolio, muy ramificado y de copa redondeada, que responde al nombre científico de Myrcianthes coquimbensis, justamente por ser originario de la zona costera de Coquimbo en Chile. Allí crece entre grandes rocas que mantienen el suelo húmedo y protegido del viento y del calor excesivo. Mide de un metro y medio a dos de alto y forma parte de la familia Myrtaceae. 

En la actualidad se lo considera especie en peligro de extinción a causa de la alta injerencia humana dentro de su ecosistema. Posee pequeñas hojas de color verde oscuro, simples y aromáticas, de margen entero y forma oval, que miden cerca de tres centímetros de largo por unos dos de ancho; son glabras, de aspecto coriáceo y las sostienen cortos peciolos. 

Durante la primavera y hasta bien entrado el verano da flores hermafroditas, blancas y actinomorfas, solitarias o formando grupos de tres en los cuales la central es sésil y las otras pediceladas. Todas están provistas de gran cantidad de estambres repletos de polen sobresaliendo de los pétalos y reciben la visita de varios insectos que se alimentan de él y del néctar, ayudando a polinizarlas. En época de sequía apenas la mitad de los ejemplares florecen y sólo unos pocos llegan a fructificar. 

Los frutos son bayas carnosas, rojas al madurar, que conservan el cáliz (formado por cinco sépalos) que es persistente. En su interior suele haber una o dos semillas; si las extraemos de inmediato germinan con facilidad (en apenas cinco días), si la humedad ambiente se mantiene constante y están resguardadas del sol fuerte, el que puede incluso calcinar las plántulas de varios centímetros de alto; la temperatura ideal para ellas es de veinte grados y el sustrato que se use debe ser ligero y aireado, con agregado de compost. 

Tanto la fruta como las semillas sirven de alimento a roedores que depredan alrededor del setenta y cinco por ciento de las mismas; lamentablemente no pueden ser desecadas y almacenadas como se hace con otras plantas puesto que en ellas el embrión se daña al perder agua.

El Sombrerito

Conocemos por el nombre común de Mitella, o “Sombrerito” (“Small cap” en lengua inglesa), y por el nombre científico de Mitella caulescens, o Mitellastra caulescens, a una planta rizomatosa perenne, de consistencia herbácea y porte bajo, originaria de la franja templada de América del Norte (donde la hallamos a orillas de cascadas, arroyos y ríos, en la periferia de los bosques y en las extensas praderas húmedas desde el nivel del mar hasta los mil quinientos metros de altitud); pertenece a la familia Saxifragaceae. 

Su rizoma tiene aspecto escamoso; las hojas basales que surgen de él son caulinares, de ovales a circulares, y generalmente tienen los márgenes dentados; las superiores son simples, alternas y pecioladas, de cordadas a palmeadas (semejantes a las del malvón), con la nerviación muy marcada, bordes crenados y rugosas al tacto, la cara posterior está cubierta por una fina pubescencia blancuzca. Muestran diferentes tamaños entre ellas, pero el largo y el ancho se mantienen siempre proporcionados. 

Florece desde la primavera hasta bien entrado el verano. Da pequeñas flores bisexuales, amarillo-verdosas y algo acampanadas, que nacen reunidas en inflorescencias de tipo espiga alargada de entre quince y cuarenta centímetros de largo; hay unas veinte o veinticinco de ellas por vara y están sostenidas por cortos pedicelos de menos de un centímetro de largo. 

Poseen cinco sépalos verdes recurvados, cinco pétalos, cinco estambres con filamentos púrpura que se alternan con los pétalos, y un pistilo. El ovario, que es semi inferior, tiene un solo lóculo pero con dos placentas. Los frutos son capsulares y las semillas, de apenas un milímetro, son de un tono marrón-rojizo.

El Bambú japonés

Damos el nombre común de Bambú japonés y el nombre científico de Fallopia japónica, o Polygonum cuspidatum según otra clasificación, a una planta rizomatosa perenne, dioica y de consistencia herbácea, miembro de la familia Polygonaceae. Es originaria del este asiático; fuera de su hábitat natural suele tornarse invasora debido a su fuerte y extenso sistema radicular que desplaza a especies de la flora local fácilmente y puede abrirse paso aún a través del cemento, rompiendo desagües y cañerías. 

Sus tallos subterráneos, o rizomas, son gruesos y de aspecto leñoso. Los tallos aéreos son rojizos, de porte erecto y huecos (con nudos y entrenudos similares a los del bambú), pueden llegar a los tres metros de alto, aunque generalmente se los corta para que tengan un aspecto tapizante. Tiene anchas hojas deciduas, verdes y ovaladas (algunas acorazonadas), de hasta quince centímetros de longitud con los márgenes enteros, que se disponen de manera alterna. 

Florece entre finales del verano y comienzos del otoño. Da pequeñas flores unisexuadas, blancas o de un tono cremoso, que nacen reunidas en inflorescencias de tipo racimo laxo. Los frutos son aquenios de alrededor de medio centímetro. Se lo puede reproducir mediante semillas o por división de los rizomas, que en sólo diez días dan origen a una nueva planta. 

Le agradan los climas húmedos y se adapta con facilidad a distintos tipos de suelo sin importar su pH, incluso a los salinos; también resiste temperaturas por debajo de cero sin problema. Para erradicarla no alcanza con eliminar la parte aérea porque rebrota con más fuerza, entonces se emplean herbicidas aunque esto perjudica enormemente a todo el medio ambiente.

El Ōhi

Recibe el nombre popular de “Ōhi”, Ohia u Ohia-legua y el nombre científico de Metrosideros polymorpha, o Nania polymorpha, un árbol perennifolio, endémico del Archipiélago de Hawai (donde lo hallamos desde el nivel del mar hasta una altitud de dos mil quinientos metros, formando parte de la vegetación de los bosques húmedos); pertenece a la familia Myrtaceae. Ronda los veinte metros de alto, y posee un diámetro troncal de cincuenta centímetros. Es muy resistente. 

Dentro de las islas hay diferentes climas y microclimas, por lo que tolera heladas, vapores volcánicos y exceso o escasez de lluvia; justamente su epíteto científico hace mención a ello, a la gran adaptabilidad que lo lleva a transformarse (polimorfismo) según el hábitat en el que se encuentre; incluyendo cambios hasta en su genética misma; así pueden verse ejemplares con tronco recto y corteza lisa y otros retorcidos y con la superficie profundamente estriada. Fuera del lugar de origen sr torna invasivo pues no hay predadores naturales que lo controlen. 

A los dos años de haber germinado ya da hermosas flores, usualmente de color rojo, reunidas en racimos terminales compuestos por entre dos y cinco pares de cimas; las hay también en tonos salmón, naranja o amarillo y todas atraen por igual a las abejas. Sus largos y numerosos estambres les dan aspecto de pompón o cepillo para el cabello. Se conservan por varios días y son polinizadas por las aves y los insectos que las visitan. Los frutos son cápsulas que contienen un sinnúmero semillas diminutas. 

Posee hojas de aspecto coriáceo, verdes o verde-grisáceas, ovales, acuminadas, de bodes enteros, que se ubican de manera opuesta. Es de crecimiento lento, unos treinta a sesenta centímetros al año. Le agradan las ubicaciones a pleno sol pero también con sombra parcial. Se adapta a distintos tipos de suelo (arcillosos, rocosos y los orgánicos originados sobre lava reciente), pero el pH lo prefiere de neutro a ácido. Es utilizado como barrera para el viento y como ornamento, aunque también se obtiene de él una madera fuerte de fina textura que da buena leña, además.

El Gladiolo

Recibe el nombre vulgar de Gladiolo o Espadilla y el nombre científico de Gladiolus spp, una planta herbácea de cultivo sencillo, con variedades de distinto tamaño. Se desarrolla mediante tallos subterráneos, o cormos. Forma parte de la familia Iridaceae. Es originario de Europa (en Grecia y Roma ya se lo cultivaba) y África (donde aún en la actualidad crecen espontáneamente). 

Tiene hojas lanceoladas, paralelinervadas y terminadas en punta, que recubren los tallos aéreos por la parte inferior. En la parte superior están las flores, sin pedicelo, reunidas en una inflorescencia de tipo espiga larga que reúne de 12 a 20 flores bisexuales que presentan muy variada coloración. Los frutos son cápsulas que contienen semillas aladas. 

Se adapta a muchos suelos siempre que cuenten con un buen drenaje y abundante humus. Los cormos se plantan a unos 7 centímetros de profundidad y con 30 centímetros de separación entre ellos, en la Primavera; en verano ya estarán floreciendo; es común pulverizarlos con fungicida antes de colocarlos en la tierra. 

Como abono es bueno el estiércol, pero para preparar el suelo con anterioridad, no aplicado directamente. Si los cultivamos en maceta pondremos compost y una cama de arena debajo de los bulbos. Es una planta heliófila, lo cual significa que requiere de la mayor cantidad posible de sol a lo largo del día. Las variedades de gran tamaño necesitan tutores. 

El suelo debe estar húmedo pero sin anegamientos. No debe faltarle riego durante en época de floración porque es esencial para que la misma sea abundante. Al llegar el Otoño las hojas amarillean y mueren, entonces hay que sacar los bulbos de la tierra y dejarlos secar en lugar cálido y ventilado. 

Antes de almacenarlos hasta la siguiente temporada conviene rociarlos con insecticida y revisarlos bien para que no ocurra que alguno esté enfermo y contagie a los demás. Entre las muchas plagas que los afectan están los trips y los pulgones (ambos insectos chupadores), los hongos y cerca de quince virus; se los debe revisar a menudo para prevenir males mayores.

La Caña Tacuara

Conocemos por los nombres populares de Caña Tacuara, o Cañaza, y por el nombre científico de Guadua spp, a una planta rizomatosa originaria de América del Sur que forma parte de la familia Poaceae y está emparentada con el Bambú, empleándosela al igual que aquel para construir viviendas, embarcaciones, cañerías, muebles e instrumentos musicales desde la más remota antigüedad. 

Su cultivo y aprovechamiento están considerados prácticas silviculturales o, también, de manejo de bosques, dado que eso forman cuando crecen. La Tacuara se desarrolla rápidamente, alcanza la madurez alrededor de los cinco años y a los diez comienza su deterioro, por lo cual la intervención humana debe ser gradual y progresiva para lograr mantenimiento y producción, o sea un manejo sostenible del recurso. 

Si no se la controla puede tornarse muy densa, dificultando las actividades y si, por el contrario, se efectúan demasiadas intervenciones las cañas ralearán hasta desaparecer por completo. Distinguimos en su crecimiento, o ciclo vegetativo, varias fases, la primera es la de “Renuevo” cuando está recubierta totalmente por hojas caulinares triangulares y muestra en cada nudo dos bandas blanquecinas formadas por una fina pubescencia. 

La segunda fase es la “Juvenil”, cuando caen las hojas caulinares de la parte superior y se conservan sólo las de la base, aquí ya vemos aparecer ramas apicales con follaje, el cual aumenta con el paso del tiempo; se mantienen aún las bandas pubescentes. Recién puede ser cortada al llegar a la fase “Madura”, en la que el tallo ya está libre de hojas caulinares y pasa de verde a blanquecino por la presencia de líquenes y musgos en su superficie, esto ocurre entre los cinco y seis años de edad. 

En la última fase, denominada “Seca”, no quedan tampoco hojas apicales y la coloración del tallo luce amarillenta u ocre, perdiendo además resistencia; es preferible no dejarla llegar a este estadio. Los cortes se efectúan a la altura del primero o del segundo nudo y siempre al ras, evitando así que queden oquedades en las que se deposite agua y ésta haga que el rizoma se pudra. 

La copa y sus hojas pueden ser picadas y esparcidas sobre el terreno ya que sirven como abono orgánico. Las cañas deben quedar de pie, alrededor de un mes, dentro del mismo terreno de cultivo, luego se las traslada a algún lugar con sombra donde se completará su secado.

El Manzano

Conocemos comúnmente como Manzano a un árbol de follaje caduco, perteneciente a la familia de las rosáceas, que está radicado en todas las regiones templadas del planeta; al parecer es originario de Europa oriental, aunque se ha hallado también un manzano silvestre (Malus sieversii) en las montañas de Asia que bien podría ser el antecesor de todos los actuales. 

Este árbol mide diez metros de alto y vive entre 60 y 70 años. Posee una madera muy resistente y de vetas delicadas. Tiene hojas con forma oval, acuminadas y de bordes finamente serrados; a causa de su abundante follaje este árbol transpira mucho, con la consiguiente pérdida de agua, por ello es que precisa de riegos abundantes y frecuentes. 

Las flores, que aparecen en primavera, son grandes, hermafroditas y escasamente pedunculadas. Pueden ser blancas, rosadas y en algunas variedades hasta rojas; su corola la conforman cinco pétalos redondeados, cinco sépalos y varios estambres amarillos; nacen en grupos de tres o seis formando una inflorescencia del tipo corimbo. 

El tamaño de sus frutos pomáceos globosos varía desde el similar a una ciruela hasta el de un pomelo o toronja mediana y su color va desde el verde al rojo oscuro, casi negro; tienen en su interior numerosas semillas parduzcas. Hace siglos que se lo cultiva por ellos; se fueron haciendo selecciones a partir de las semillas de las variedades silvestres y se los injertó para que tuvieran más calidad y resistencia. 

En muchos casos se da la polinización cruzada (llevada a cabo por los insectos, principalmente las abejas al extraer el néctar) y luego de las semillas no se obtiene el mismo tipo de planta de las que provienen; por ello se opta, en la actualidad, por el cruce controlado entre ejemplares seleccionados. Sus variedades más comercializadas son: La Golden Delicious (De cáscara amarilla, dulce, muy jugosa y aromática), la Red Delicious (De cáscara roja, pulpa jugosa, homogénea y suave perfume) y la Granny Smith (De cáscara verde, redondeada, pulpa blanca y sabor ácido). 

El manzano prospera en clima frío, en lugares donde la temperatura es menor a cero grados en invierno se lo halla espléndido. Aunque es una de las frutas más consumidas en el mundo, ya sea fresca (pelada o con piel) o cocida (formando parte de exquisitos postres y tartas) la mayor parte de la producción se destina a la fabricación de zumo, licores, el aguardiente llamado “Calvados” y sidra. 

La manzana es rica en Vitamina A y aporta además calorías, carbohidratos y agua, siendo una fruta totalmente benéfica. Se multiplica mediante semillas, por estacas o por injerto (que al segundo o tercer año ya comienza a producir, dependiendo de la variedad sobre la que se lo injerte). El cultivo del manzano debe su popularidad a la amplia franja climática a la que está adaptado y a que se establece en todo tipo de terrenos gracias a su sistema radicular no muy profundo. De todas formas prefiere los de aluvión, o sea arcillo-silíceos. 

A su probado valor terapéutico (se dice que quien come una manzana a diario jamás visitará al médico), hay que sumar su excelente valor alimenticio y también la gran cantidad de productos transformados que la industria manufactura. Entre sus principales plagas encontramos al Mildiu, la polilla, los pulgones lanígeros, las cochinillas, las orugas minadoras de las hojas y el piojo de San José.

El Carzo

Damos el nombre común de Carzo, o Carza, a un árbol dioico perennifolio, de amplia copa y porte bajo, que puede llegar a los ocho metros de alto, aunque usualmente no pasa de los cinco. Recibe el nombre científico de Haplorhus peruviana, pertenece a la familia Anacardiaceae y es originario de América del Sur (Chile y Perú) donde lo encontramos desde el nivel del mar hasta los mil quinientos metros de altitud, en solitario o formando grupos pequeños. 

A causa de la tala indiscriminada para utilizarlo como leña, y a la supresión de importantes recursos hídricos que fueron empleados para la minería, hoy se halla en peligro de extinción. Sobrevive gracias a su importante desarrollo radicular, el cual le permitió adaptarse a las nuevas condiciones semidesérticas del hábitat donde antes era próspero. 

Su tronco, de casi medio metro de diámetro, está recubierto por una corteza amarronada que se desprende longitudinalmente en tiras y le da un aspecto desaliñado. Posee ramas colgantes, glabras, de tonalidad rojiza y muy resinosas. Sus hojas verdes, de aspecto coriáceo, simples y lanceoladas, con los márgenes enteros o apenas aserrados y una longitud que ronda los diez centímetros por sólo uno o dos de ancho, se ubican de manera alterna en las ramas. 

En primavera da hermosas flores rojas, actinomorfas y unisexuales, pediceladas y protegidas por brácteas las femeninas; y sin pedicelo y con diez estambres provistos de anteras globosas, las masculinas, que nacen reunidas en largas panículas axilares péndulas. Fructifica en verano; los frutos son minúsculas drupas rojizas y carnosas que contienen una sola semilla y oscurecen al ir madurando.

El Caqui

Damos el nombre común de Caqui, y el nombre científico de Diospyros kaki, a un árbol caducifolio originario de China, que forma parte de la familia Ebenaceae. Posee hojas simples y ovales, de color verde oscuro (en el otoño se vuelven rojizas), con cortos pecíolos. Generalmente es monoico. 

Las flores femeninas son grandes y solitarias, están provistas de pétalos verdosos (el cáliz permanece luego en el fruto porque le brinda citoquininas que lo ayudan a mantenerse); las flores masculinas son más pequeñas y nacen reunidas en grupos de tres. La polinización la llevan a cabo los insectos que las visitan. 

El fruto es una gran baya de aspecto similar al del tomate pero con sabor dulce (las semillas al madurar segregan acetaldehído lo que le quita la astringencia, producida por la presencia de taninos, y le da dulzor) muestra una piel amarillo-anaranjada y su pulpa es anaranjado-rojiza. Se lo consume fresco, aunque también se podemos emplearlo para preparar postres, helados y batidos. 

Como florece tarde está a salvo de las heladas primaverales. Necesita mucha luz y veranos cálidos y prolongados para que los frutos alcancen su plena madurez, y las hojas caen justo antes de que esto ocurra. Se lo reproduce mediante semillas, por acodo y por injerto sobre patrón (que, al igual que en la mayoría de los frutales, es el más común). 

Necesita suelos fértiles, profundos, con buen drenaje y abundante agregado de materia orgánica. Crece lentamente pero llega a medir diez metros de alto. El tronco es corto pero la copa tiene bastante extensión. Su madera es dura, pesada y de veta fina. Otras dos especies que se cultivan son Diospyros virginiana (mayor tamaño, sistema radicular más profundo, mayor resistencia al frío) y Diospyros lotus (tolera la sequía y se adapta a suelos calizos). 

Las variedades se dividen en astringentes y no astringentes, las primeras necesitan la maduración precisa antes de ser consumidas (Tomatero, Rojo brillante, Tanenashi) y las segundas forman el grupo más cultivado en la actualidad pues tienen sabor dulce (Sharon y Fuyu). Hay que administrarle, por lo menos dos veces al año, fósforo, potasio, calcio, magnesio y nitrógeno en forma amoniacal. Comúnmente sufre de clorosis férrica así que es bueno suministrarle quelatos de hierro cada tanto. 

Se la cultiva como planta de secano, pero si las precipitaciones no son suficientes se le aplican riegos continuos y ligeros. Las malas hierbas se deberán erradicar con herbicidas pues el laboreo afecta a las raíces superficiales. Hay que efectuarle ligeras podas limitadas a la longitud de sus ramas pues cuando se cargan de frutos pueden quebrarse; también se le realiza un aclareo mientras los frutos son pequeños, los que queden crecerán más grandes y la planta no deberá soportar un exceso de peso. 

Entre sus plagas vemos a la Mosca de la Fruta, cuyas larvas dejan inservible al caqui; al Synnanthedon tipuliformis que es un lepidóptero que se alimenta del cambium de las ramas; a la Cochinilla alargada que succiona la savia y a la Chinche verde o Nezara viridula que provoca deformación en el fruto. Entre sus enfermedades las más comunes son la Antracnosis y la presencia de hongos como el Armillaria mellea y el Cephalosporium diospyri.

El Abedul de Erman

El árbol caducifolio al que llamamos comúnmente Abedul de Erman está registrado científicamente como Betula ermanii, es originario del este asiático, ronda los veinte metros de alto y pertenece a la familia Betulaceae. Podemos hallarlo entre los mil y los mil setecientos metros de altitud formado bosques puros o también mezclado con coníferas. 

Su madera, que es fuerte y densa se utiliza en la construcción y en carpintería. Posee una corteza clara que se descascara con facilidad, por ello se la ve colgando en láminas del tronco y las ramas; en estas últimas es glabra y marrón-rojiza; en cambio en las ramillas pubescentes su tono es marrón-verdoso; todas presentan glándulas resinosas. 

Los brotes nuevos nacen protegidos por escamas que están recubiertas de una sedosa vellosidad. Tiene hojas verdes anchas, ovales y acuminadas, que están sostenidas por cortos pecíolos, cuentan con un margen desigualmente serrado y su aspecto es coriáceo; la nerviación es bastante más clara. Miden unos ocho centímetros de longitud y amarillean en el otoño antes de caer. 

En primavera y verano aparecen las flores masculinas, junto con las primeras hojas, reunidas en un amento pendular y las femeninas (protegidas por brácteas) nucleadas en una inflorescencia de oval a oblonga de tres centímetros de largo por uno y medio de ancho, sostenida por un oscuro pedúnculo de apenas cinco milímetros. Los frutos son similares a las nueces y las semillas muestran un ala membranosa. 

Podemos propagarlo mediante esquejes de madera blanda. Se adapta a distintos tipos de suelo, aún sin importar su Ph, siempre que no les falte buen drenaje. En cuanto a las ubicaciones prefiere estar a sol pleno, pero con sombra parcial también prospera. Vive entre veinte y cincuenta años.

El Estragón

Conocemos por el nombre común de Estragón, y por el nombre científico de Artemisia dracunculus, a una planta aromática perenne de consistencia herbácea, de la que se desprende un olor ligeramente anisado; es originaria de Asia forma y parte de la familia Asteraceae. 

Sus tallos finos, estriados y muy ramificados, suelen alcanzar un metro de alto. Tiene hojas lanceoladas con muy cortos pecíolos o directamente sésiles, de color verde oscuro en la cara superior y más claro en la inferior; se distribuyen de manera alterna en las ramas. Son utilizadas como condimento frescas o secas por igual; con ellas se saborizan también el vinagre y la mostaza. 

Si la cortamos casi a ras del piso, antes de que florezca, brota con más fuerza. Su ingesta aporta a nuestra dieta carbohidratos, proteínas, agua, fibra, grasas, varias vitaminas incluidas las del complejo B y minerales tan importantes como calcio, hierro y zinc. 

Florece durante todo el verano. Sus pequeñas flores hermafroditas, de color amarillo-verdoso, se agrupan en inflorescencias de tipo capítulo globoso, agrupadas a su vez en alargadas espigas de nacimiento axilar. Los frutos son aquenios elipsoidales y amarronados que miden apenas un milímetro.

Le agradan los climas templados ya que no es muy resistente a las heladas, en zonas donde las haya conviene cubrir la planta cuando llega la estación fría. Podemos propagarla a través de las semillas o por división de los rizomas, los cuales se reproducen por sí mismos mediante la emisión de macollos que dan origen a nuevos ejemplares. Las ubicaciones pueden ir de sol pleno a una sombra parcial. El suelo debe ser suelto, fresco, con bastante humus y buen drenaje porque no tolera los anegamientos. 

Dentro del marco de la medicina no tradicional se le atribuyen propiedades aperitivas, digestivas, depurativas y activadoras de la función intestinal; en uso externo se usa para disminuir el dolor provocado por la artritis y se dice que es un buen antiséptico en caso de mordeduras. Su aceite esencial es empleado en perfumería y aromaterapia.

Cabello de ángel

Conocemos por el nombre común de “Cabello de ángel” a un árbol que rara vez sobrepasa los seis metros de alto y cuenta con un diámetro troncal de no más de treinta centímetros, denominado científicamente Calliandra calothyrsus. Es originario de Centro y Suramérica, donde lo encontramos en laderas escarpadas a altitudes que van desde los trecientos a los mil quinientos metros. Pertenece a la familia Fabaceae (Mimosaceae). 

Es una especie de clima tropical húmedo, pero se adapta a diistintos tipos de suelos, ya sean éstos volcánicos, metamórficos, arcillo-arenosos, franco-arenosos, aluviales y hasta pedregosos. Su sistema radicular es muy profundo y extenso a la vez y cuenta con nódulos fijadores de nitrógeno (Micorrizas). Debido a que consume mucho líquido y nutrientes conviene mantenerlo alejado de zonas de cultivos. 

A su corto tronco lo recubre una corteza oscura. El follaje es denso; sus hojas pecioladas bipinnadas, de disposición alterna, compuestas por entre nueve y quince pares de pinnas cuentan con hasta sesenta pares de folíolos de color verde oscuro y forma de linear a oblonga. Se comporta como deciduo o perennifolio según las lluvias de la región sean escasas o abundantes. 

Tolera bastante el frío pero no las heladas. Da pequeñas flores hermafroditas reunidas en inflorescencias de tipo umbela que se agrupan a su vez en alargadas panículas erguidas, las caracterizan sus largos y numerosos estambres rojizos que parecen formar una cabellera, de donde toma su nombre popular. 

Los frutos son legumbres delgadas de cerca de diez centímetros de largo que contienen entre tres y quince semillas. Alcanzan la madurez luego de dos meses de haberse producido la fecundación. Se reproduce rápidamente a través de las semillas, le cuesta un poco el crecimiento durante el primer año de vida pero la situación se revierte una vez que comienzan a infectarlo los hongos o micorrizas; es muy útil para reforestar y para estabilizar suelos, también provee buen forraje para el ganado y leña.

El Ruibarbo

Conocemos como Ruibarbo a una planta herbácea, perenne y comestible, que responde al nombre científico de Rheum rhabarbarum; es originaria del noroeste de Europa y forma parte de la familia Polygonaceae. Mide alrededor de dos metros de alto. Su tallo subterráneo, o rizoma, le sirve para almacenar sustancias nutritivas durante el invierno, que es cuando pierde su parte aérea, la cual rebrota en primavera. 

Se la cultiva por los pecíolos rojizos que sostienen sus grandes hojas (que son triangulares, rugosas y con bordes festoneados), cuyo diámetro varía entre dos y cinco centímetros; con ellos se preparan ensaladas, compotas y rellenos para pasteles y empanadas; su sabor es similar al del apio y aportan a nuestra dieta carbohidratos, azúcar, fibra, proteínas, todas las vitaminas del complejo B y vitaminas C, D, E y K; ácido fólico y varios minerales. 

Se los cosecha antes de comenzar el verano y se los consume de inmediato, porque es cuando están más firmes y brillantes. Dentro del marco de la medicina no tradicional se le atribuyen propiedades laxantes y antiparasitarias. Las demás partes de la planta no se emplean por su toxicidad, dado que contienen una cantidad elevada de ácido oxálico. 

Sus pequeñas flores blancuzcas nacen agrupadas en largas inflorescencias rodeadas de hojas blanco-verdosas. A pesar de ser una planta de estación, en la actualidad se cultiva ampliamente en todo el mundo dentro de invernaderos, de allí sale a la venta a comienzos de la primavera (unos tres meses antes de las que están en estado silvestre); estas variedades cultivadas son de un rojo más intenso, poseen una consistencia más tierna y un sabor más dulce.

El Clerodendrón de Java

Conocemos comúnmente como Clerodendrón de Java, y por el nombre científico de Clerodendron Buchananii, a un arbusto semileñoso que forma parte de la familia Lamiaceae, o Verbenaceae según otra clasificación. Ronda los tres metros y medio de alto. Como su denominación lo indica es originario de las islas del sudeste del continente asiático. 

Tiene grandes hojas verdes, simples, pubescentes y con forma acorazonada, el borde es entero o apenas dentado; muestran profundas nervaduras y están sostenidas por largos pecíolos de hasta quince centímetros de longitud; se distribuyen de manera opuesta en los tallos. 

En primavera y verano se cubre de llamativas inflorescencias terminales erguidas, de tipo panícula o racimo, de unos veinticinco centímetros de largo, formadas por pequeñas y aromáticas flores rojas; los frutos de un centímetro de diámetro también son de ese color y se van oscureciendo a medida que maduran, llegando al púrpura y luego al negro; los conforman cuatro lóculos de paredes flexibles con una sola semilla cada uno. 

A medida que las flores se van secando hay que quitarlas para favorecer el nacimiento de otras. Se puede multiplicar mediante semillas, esquejes y acodos. Precisa ubicaciones a media sombra para desarrollarse bien; como planta de interior hay que buscarle lugares con mucha iluminación. Prefiere los suelos sueltos, fértiles y con buen drenaje. 

Solo se la riega cuando se nota el sustrato algo seco. Fuera de su hábitat natural se comporta como altamente invasiva; las aves comen los frutos y es así como luego de defecar la propagan. Los nativos de la región empleaban los brotes nuevos y las raíces como laxante natural. Es resistente pero suelen atacarla los pulgones, las cochinillas y la mosca blanca, así como las babosas que se ensañan con su tierno follaje.

El Ber

Conocemos por el nombre común de Ber, y por el nombre científico de ZizipZhus mauritiana, a un árbol perennifolio y espinoso que forma parte de la familia Rhamnaceae. Mide entre tres y doce metros de alto, con un diámetro troncal de alrededor de cuarenta centímetros y una copa muy desarrollada con ramas pendulares. Es originario de India y Malasia donde podemos encontrarlo desde el nivel del mar hasta los mil metros de altitud. 

Fuera de su hábitat natural se torna especie invasiva, formando densas agrupaciones debido a su rápido crecimiento y a su fuerte y profunda raíz pivotante, la que le permite adaptarse con facilidad aún en zonas con prolongadas sequías. Igualmente se lo cultiva en muchas partes por la importante producción que alcanza en tan sólo tres años. 

Tiene hojas ovales o elípticas, con el borde finamente serrado; de color verde intenso y aspecto coriáceo en la cara superior y más claras y algo pubescentes en la inferior; según la región en la que habiten pueden caerse en cierta época del año, transformándose de ese modo en deciduas. 

Da flores amarillas y pequeñas que nacen de a dos o de a tres en las axilas de las hojas; la polinización es cruzada y la efectúan los insectos que llegan atraídos por el perfume y el néctar. El polen es fino y liviano pero no lo transporta el viento, lo llevan de flor en flor las abejas y muchas veces también las hormigas. 

Los frutos son drupas provistas de una pulpa blanca, dulce, aromática y jugosa. Difieren en forma y tamaño según la variedad de la planta, pueden ser redondos, ovales u oblongos y medir de tres a seis centímetros de largo; su piel anaranjada o rojiza es lisa, delgada, firme y brillante. Cuentan con un alto valor nutritivo, aportando a nuestra dieta carbohidratos, azúcares, fibra, proteínas, vitaminas, minerales y agua. 

En su interior descansa un hueso o carozo bilocular que contiene dos semillas (marrones y elípticas) de medio centímetro de longitud; éstas tienen un promedio de vida latente de dos años, con el paso del tiempo su posibilidad de germinar se va reduciendo. Las plántulas obtenidas no toleran el trasplante, por ello conviene sembrarlas en el lugar definitivo; de no ser esto posible habrá que esperar a que tengan al menos un año y medio de vida para cambiarlas de ubicación.

La Planta de porcelana

Llamamos comúnmente Planta de porcelana, y por el nombre científico de Graptoveria titubans, a una planta crasa o suculenta que forma parte de la familia Crassulaceae; se la ha conseguido en Estados Unidos de Norteamérica hibridando dos especies, la Graptopetalum paraguayense y la Echevería derenbergii. Su uso es ornamental. Vive alrededor de cinco años. 

Podemos cultivarla en exteriores, a pleno sol, donde los inviernos sean suaves; o en el interior de las viviendas colocándola donde reciba mucha luz, en ambientes con buena ventilación y preferentemente secos. No demanda mayores cuidados y crece rápidamente. 

Precisa un substrato con mezcla de arena y materia orgánica; en los meses cálidos necesita riego moderado y en los meses fríos conviene hacerlo escasear un poco; no conviene mojar sus robustas hojas verde-grisáceas, distribuidas en forma de roseta, pues son muy sensibles a los hongos y pueden pudrirse. 

Se la reproduce mediante esquejes de hojas que enraízan enseguida, aunque cualquier parte de la planta que se rompa es susceptible de echar raíces una vez que hace contacto con la tierra. Da hermosas flores amarillas, con cinco pétalos ovales acuminados y el cáliz verde-amarillento, sostenidas por fuertes tallos florales verdes o rosados; a veces solitarias y otras agrupadas en racimos de varias de ellas. 

Resiste bastante bien plagas y enfermedades, aunque deben revisarse las raíces al cambiarla de maceta a medida que crece puesto que las cochinillas suelen ensañarse con ellas y esto lleva a que la planta se seque; para que no entren por los agujeros de drenaje de la maceta podemos colocar un alambre mosquitero antes de añadir la tierra.

El Alangium chinense

Recibe el nombre científico de Alangium chinense un árbol perennifolio que mide entre diez y veinte metros de alto. Pertenece a la familia Cornaceae, o Alangiaceae según otro sistema de clasificación. Está dentro de las cincuenta hierbas fundamentales que se emplean en la medicina tradicional de China. 

Su corteza presenta tonalidades grises, marrones y violáceas. Se lo halla distribuido por todo el este de Asia, llegando por el oeste hasta Pakistán y algunas zonas de África, alcanzando una altitud de mil doscientos metros sobre el nivel del mar. Se lo utiliza como ornamento en los jardines por lo distintivo de su floración. 

Posee grandes hojas acuminadas, de forma oval, base redondeada y nervaduras muy marcadas que miden unos quince centímetros de largo por seis de ancho; con los márgenes desde enteros a lobulados palmeados y pecíolos pubescentes; se ubican de manera alterna en las ramas. 

Da pequeñas flores de un centímetro de diámetro que cuentan con un suave perfume dulzón y abundante pubescencia en su interior, las sostiene un corto pedicelo; están protegidas por brácteas y aparecen reunidas en número de tres a quince en inflorescencias axilares de tipo cima. 

El cáliz es tubular y los sépalos tienen un borde terminado en cinco diminutos dientes; la corola está formada por seis pétalos de color blanco crema o amarillo muy claro, de forma linear a oblonga; poseen seis estambres con cortos filamentos. El ovario es globoso y los frutos, o drupas, son carnosos y de color púrpura o azul, conservan los restos del cáliz que es persistente. 

Le agradan las ubicaciones donde recibe desde sol pleno hasta media sombra; resiste bien las bajas temperaturas. Podemos multiplicarlo mediante semillas o por esquejes semileñosos. Dentro del marco de la medicina no tradicional se le atribuyen propiedades carminativas, activadoras de la circulación, anti reumáticas y cicatrizantes.

La Forsythia

Damos el nombre común de Forsythia a un arbusto caducifolio miembro de la familia Oleaceae. Es originario de Asia y mide alrededor de tres metros de alto por dos de ancho. Se la emplea como especie ornamental en los jardines en sus dos variedades: La Forsythia intermedia, más pequeña, con ramas erectas y flores de color muy intenso y la Forsythia suspensa, de mayor tamaño, ramas pendulares y flores pálidas. 

Su corteza es rugosa y de color gris oscuro; las ramas son huecas. Tiene hojas glabras que pueden ser simples o estar compuestas por tres folíolos, uno de mayor tamaño y dos más pequeños en la base, tienen forma de oval a elíptica y se distribuyen de manera alterna en las ramas. 

Da flores hermafroditas amarillas que aparecen a comienzos de la primavera, antes que las hojas; están formadas por un cáliz de cuatro sépalos que persiste luego en el fruto, cuatro pétalos imbricados de manera tubular y dos estambres que emergen del centro; los frutos son cápsulas pluriloculares con muchas semillas aladas en el interior de cada uno. 

La podemos reproducir mediante esquejes de madera aún verde obtenidos al concluir la floración. Le agradan las ubicaciones que van desde media sombra a sol pleno; y prefiere los suelos alcalinos sueltos y con buen drenaje. Hay que protegerla de las larvas de algunas Lepidópteras. 

Dentro del marco de la Medicina Tradicional China la Forsythia figura entre las cincuenta hierbas fundamentales, utilizándose principalmente los frutos recogidos en otoño. Se la usa para calmar los síntomas gripales, tos, fiebre, dolores de cabeza y de garganta. También es útil contra la infección de oídos y la bronquitis por sus propiedades antimicrobianas. Su aceite esencial volátil abre los poros de la piel provocando la sudoración.

El Tulípero de Virginia

Se conoce por los nombres comunes de Tulipero de Virginia, o Árbol de los tulipanes, a un árbol caducifolio de alto porte y copa amplia bautizado científicamente como Liriodendron tulipifera. Es originario de la parte este de América del Norte (donde se lo encuentra creciendo silvestre a orillas de ríos y arroyos). Forma parte de la familia Magnoliaceae. Es una especie ornamental debido a la belleza de sus flores y sus hojas. En condiciones ideales puede vivir hasta doscientos años. 

Posee raíces carnosas. Su tronco recto está recubierto por una corteza gris-amarronada en parte agrietada y en parte escamosa. Tiene grandes hojas simples, glabras, de color verde claro y aspecto coriáceo, con los márgenes profundamente escindidos lo que les da una apariencia lobulada; las sostienen largos y gráciles pecíolos angulares y se disponen de manera alterna en las ramas. En el otoño amarillean antes de caer. 

Da flores terminales y solitarias, de color amarillo-verdoso con una mancha anaranjada en la base de cada uno de sus seis tépalos; están sostenidas por robustos pedúnculos, de apariencia similar a la de los tulipanes, de allí su nombre. Dos brácteas triangulares que caen al abrirse protegen a los pimpollos. El cáliz, formado por tres sépalos imbricados, es tempranamente deciduo. Son ideales para la apicultura por la cantidad de néctar que contienen. 

Los frutos, marrones y alargados, están compuestos por varias sámaras que se dispersan con el viento al madurar. Podemos propagarlo mediante semillas o esquejes. Es de rápido crecimiento. Prefiere ubicaciones que van de sol pleno a media sombra y suelos profundos, húmedos y algo ácidos. 

No tolera ni la salinidad ni la falta de agua. Pueden atacarlo pulgones y cochinillas por lo que hay que estar atentos durante su desarrollo y prevenirlos limpiando el follaje con agua jabonosa. Necesita esporádicas podas de formación. Brinda una excelente madera, clara, liviana y fácil de trabajar.

La Camasia

Conocemos comúnmente como Camasia, o Camas, a una planta monocotiledónea, herbácea y perenne, que responde al nombre científico de Camassia quamash, perteneciente a la familia Asparagaceae. Es originaria de la parte norte de América donde crece libre en las extensas praderas, aunque se la encuentra también en afloramientos rocosos, a la orilla de ríos y arroyos y bajo la sombra parcial que le proporcionan los bosques. 

Su follaje es deciduo. Tiene largas hojas verdes y lanceoladas, que surgen directamente del bulbo (que es comestible y muy nutritivo ya sea hervido, asado o transformado en harina tras dejarlo secar) formando una roseta basal. Los bulbos tienen un sabor parecido al de las batatas pero producen flatulencias si se los ingiere en elevadas cantidades o con poca cocción. Los tallos miden entre treinta y sesenta centímetros de alto. 

Hacia finales de la primavera da hermosas flores hermafroditas azules, provistas de seis pétalos ovales y seis estambres (insertos en sus bases) con anteras dorsifijas repletas de polen dorado, que se reúnen en inflorescencias terminales de tipo espiga. Los frutos son cápsulas que se vuelven dehiscentes al madurar. 

Hay varias sub especies que crecen silvestres en distintas regiones y por ello es que difieren en algunas características, pero la Camassia quamash sub especie Quamash es la más difundida y la que engalana hoy los muchos jardines en los que se la cultiva como ornamento. 

Para propagarla se emplean las semillas o bien se procede a la división de mata en el otoño luego de que las hojas se marchitan. Le agradan los suelos ricos en humus y con buen drenaje; la ubicación puede ir desde pleno sol hasta una media sombra y el riego debe ser regular, evitando los anegamientos.

El Cornus kousa

Conocemos por el nombre científico de Cornus kousa a un árbol caducifolio que mide de tres a diez metros de alto, originario del este de Asia (donde se lo encuentra formando bosques mixtos entre los cuatrocientos y los dos mil metros de altitud. Forma parte de la familia Cornaceae. Se lo emplea como ornamento en parques y jardines por la belleza y abundancia de sus flores. 

Ramifica pronto tiene una copa redondeada y extensa. La corteza es marrón-grisácea y lisa en el tronco; las ramas jóvenes están cubiertas por una fina pubescencia blancuzca, después se vuelven glabras y adquieren un tono marrón-rojizo, apareciendo lenticelas circulares en la superficie de la variedad de China, mientras que en la variedad de Japón y Corea las lenticelas tienden a ser más alargadas. 

Posee hojas verdes simples con aspecto papiráceo, son elípticas y muy acuminadas, con las nervaduras muy marcadas y el borde ligeramente festoneado, miden hasta diez centímetros de largo y se disponen en las ramillas de manera opuesta; la cara posterior es pubescente y generalmente está cubierta por tricomas deciduos; en el otoño se colorean de rojo antes de caer. 

En primavera aparecen sus diminutas flores amarillo-verdosas, reunidas en grupos de veinte a cuarenta, en inflorescencias axilares de tipo cima globosa (sostenidas por fuertes pedúnculos de hasta diez centímetros de longitud con un anillo engrosado en la base) y los que aparentan ser sus pétalos son en realidad cuatro grandes tépalos blancos, abiertos y libres, que las rodean para protegerlas. 

Sus frutos compuestos son bayas rojizas comestibles, de sabor dulzón, que miden de dos a tres centímetros de diámetro y se utilizan en algunas regiones para hacer vino.

El Bálsamo limón

Damos el nombre común de Bálsamo limón y el científico de Monarda citriodora a una planta anual, aromática y de consistencia herbácea, originaria de América del Norte (donde crece en estado silvestre en las extensas praderas y planicies soleadas). Es miembro de la familia Lamiaceae. En la actualidad se la emplea como ornamento en parques y jardines. 

Tiene largas hojas verdes lanceoladas, con los bordes serrados y aroma a limón, que se ubican de manera opuesta en tallos erectos que sobrepasan el medio metro de alto. Se las consume frescas en ensalada y también se puede preparar un delicioso té con ellas; sirven además para saborizar y aromatizar comidas, postres, tortas, vinos y licores. Dentro del marco de la medicina no tradicional se le atribuyen propiedades anti febriles, se dice que calma la tos, alivia los resfríos y ayuda en casos de problemas respiratorios. 

En primavera sus hermosas flores labiadas violáceas atraen con su gran cantidad de néctar a muchas abejas, mariposas y colibríes; aparecen reunidas en alargadas espigas terminales protegidas por fuertes brácteas. Los frutos son globosos y hay que esperar hasta que maduren bien y adquieran color amarronado para extraer las semillas. Su aceite esencial se usa como repelente de insectos, y se lo puede incluso rociar sobre otras plantas ya que previene la instalación de ácaros en ellas. 

Es de cultivo sencillo. Prefiere los suelos franco-arenosos o algo pedregosos y arcillosos. Tiene gran tolerancia a la sequía pero conviene regarla regularmente puesto que el agua ayuda a la calidad y cantidad de las flores; le agrada la luz solar directa (aunque puede adaptarse a algo de sombra parcial) y detesta el frío, muere apenas éste comienza, por lo que cada año hay que volver a sembrarla (las semillas germinan rápidamente dejándolas apenas en contacto con el sustrato).

La Sandía

Se denomina comúnmente Sandía a una planta herbácea anual perteneciente a la familia Cucurbitaceae, que responde al nombre científico de Citrullus lanatus. Tiene un alto contenido de agua y la ingesta de la pulpa de sus frutos (en la época veraniega) es muy refrescante, también es muy nutritiva y aporta muy pocas calorías. 

Posee un tallo verde, piloso, tanto rastrero como trepador (posee zarcillos bífidos o trífidos) que mide más de cinco metros. Cando ya emitió varias hojas se producen brotes secundarios en las zonas axilares, otra vez surgen hojas y vuelve a repetirse la brotación axilar, cubriendo cada planta, de esta forma, varios metros cuadrados. Las hojas cuentan con largos pecíolos, son palmeadas, suaves en la parte superior y ásperas en la posterior. 

Las flores solitarias, de color amarillo intenso, están formadas por cinco pétalos unidos en sus bases y atraen por la gran cantidad de néctar y su aroma a las abejas, que serán las que efectúen la polinización. Son unisexuales, pero en la misma planta hay tanto flores femeninas (con pistilo) como masculinas (con ocho estambres). 

El tamaño posterior de los frutos depende de la cantidad de flores que hayan sido fecundadas, a menor cantidad mayor tamaño, por lo que si se busca eso deberán sacrificarse algunas flores. Los frutos son bayas, en algunas variedades esféricas y en otras de forma oblonga (últimamente han aparecido en el mercado algunas triangulares y hasta cuadradas), el peso final de los mismos varía entre 2 y 15 kilos. 

Su cáscara puede presentar un color verde uniforme, como la de la variedad denominada “Sugar baby” o bien tener franjas o veteado en dos tonos como las “Crimson”. La pulpa puede ser amarilla, rosa o roja y puede contener semillas o no (en caso de que sean hibridaciones), pero la mayoría sí tiene y son de diferentes tamaños, miden de 0,5 a 2 centímetros y sus colores van desde el marrón claro al negro; con ellas se prepara una infusión que tiene efectos laxantes. 

Sufre mucho los cambios de temperatura cuando estos son muy amplios entre el día y la noche y no soporta las heladas; entre los 11 y los 13º su proceso de crecimiento se detiene; para germinar necesita entre 15 y 25º; florece entre los 18 y los 20º y para que sus frutos se desarrollen bien y maduren adecuadamente necesita temperaturas altas de entre 23 y 28º y bastante humedad. Cuando está injertada sobre un pie más fuerte aumenta su resistencia a las altas temperaturas, a las bajas y al ataque de hongos de tipo Fusarium. 

No es exigente en cuanto a suelos pero se da mejor en los que drenan bien, con adición de arena. Antes de plantar conviene regar profunda y abundantemente; luego efectuar riegos cortos pero más frecuentes hasta que enraíce; en la etapa de desarrollo y hasta que da flor se le deben proporcionar largos riegos espaciados. 

Durante la floración deberán ser cortos pero diarios; mientras los frutos vayan creciendo serán largos y frecuentes: cuando comiencen a madurar aumentaremos el agua y alargaremos los intervalos. Como fertilizantes debemos usar abonos solubles simples, nitratos, fosfatos y sulfatos, y por su tendencia a agotar la tierra es preferible emplear un régimen de rotación de cultivos.

Las Margaritas

Conocemos por el nombre común de Margaritas, y por el nombre científico de Bellis perennis, a una de las flores más populares del mundo, que forman parte de la familia de las Asteráceas. Son originarias de Europa y lucen a la vez humildes y delicadas pero distinguidas. 

Los tallos son altos, suaves, no poseen hojas en la parte superior y sostienen una sola flor compuesta por pétalos blancos, aunque a veces pueden ser de color rosa o salmón, con el centro amarillo. En realidad están compuestas por dos tipos de flores: Los flósculos de disco y los flósculos de rayo blanco que semejan pétalos. 

Los flósculos de disco están en el centro y los flósculos de rayo están en la periferia. Pero se unen para dar la impresión de ser una sola flor. Su nombre proviene de la lengua anglosajona “daes eage”, que significa “ojo del día”. En el lenguaje floral las margaritas son el símbolo de la inocencia, el amor leal y el secreto. 

Cuando abren al amanecer son visitadas por muchos insectos que obtienen de ellas alimento y les brindan polinización. Las hojas son comestibles y se las incluye en ensaladas o en sopas. Una infusión preparada con ellas estimula el apetito y por sus propiedades depurativas y diuréticas ayuda a purificar la sangre. En uso externo sirve para cicatrizar heridas y curar contusiones, y se aplica como compresas para tratar lesiones de la piel y bajar inflamaciones. 

Las margaritas se cultivan fácilmente, dado que son plantas perennes robustas que florecen durante casi todo el año, miden entre 50 centímetros y un metro. Si las cultivamos en zonas muy cálidas deben ser colocadas a media sombra y proveerles abundante riego. Comúnmente nacen de semillas pero pueden también propagarse mediante esquejes. 

Antes de la plantarlas conviene agregar cantidades generosas de abono y compost, para enriquecer el suelo y tener buen drenaje. Hay que colocarlas a más o menos medio metro unas de otras. Se las debe regar con regularidad en la época seca del año y aplicar algún fertilizante semanalmente durante su crecimiento y una vez al mes posteriormente. 

De ser atacadas por insectos o enfermedades se las puede tratar con un fungicida o un jabón insecticida. Justo antes de que comience la floración es bueno suministrarles fósforo, así las flores crecerán grandes y con brillo. De estar en zonas muy frías se las debe proteger durante el invierno.

El Ciruelo silvestre

Damos el nombre común de Ciruelo silvestre, y el nombre científico de Prunus sargentii, a un árbol espinoso caducifolio de rápido crecimiento, originario de Asia, que pertenece a la familia Rosaceae. Mide entre cinco y diez metros de alto y su simétrica y densa copa es otro tanto de amplia. 

Se lo utiliza como ornamento en parques y jardines por la bella coloración de su follaje. Tiene varios troncos recubiertos por una corteza lenticelada de brillante color canela. Las ramillas nuevas tienen un tono rojo-amarronado. 

Sus hojas verdes simples son ovales y poseen el característico borde aserrado de las rosáceas, rondan los diez centímetros de longitud y se disponen de manera alternada; en el otoño, antes de caer, adquieren un color entre anaranjado y rojizo. 

En primavera se cubre de hermosas flores rosadas, solitarias, sostenidas por gráciles pedicelos, que en verano se transforman en oscuros frutos redondos de no más de un centímetro de diámetro que sirven de alimento a las aves. 

Podemos propagarlo mediante semillas, esquejes o injertos. Precisa ubicaciones con sol pleno y suelos con buen drenaje, de ácidos a ligeramente alcalinos; es bastante resistente a la sequía y a los fuertes vientos, no así a la salinidad del aire. Se lo poda para obtener ejemplares más fuertes y resistentes y mejorar su aspecto general. 

No presenta grandes problemas ni con plagas ni con enfermedades por lo que no demandará mucho mantenimiento. Hay una variedad obtenida bajo cultivo, bautizada como “Columnaris”, que posee la misma altura pero su porte es más estilizado.

La Calatea cascabel

Llamamos comúnmente Calatea cascabel y por el nombre científico de Calathea crotalifera, a una planta rizomatosa perenne de consistencia herbácea; es originaria de las zonas tropicales de América Central y Sur, y forma parte de la familia Marantaceae. Su epíteto latino hace referencia a la forma de crótalos o castañuelas (similar a los que tienen las serpientes de cascabel en la cola) que muestra su inflorescencia.

En su hábitat natural la encontramos en los bosques húmedos, cerca de corrientes de agua o bordeando aguas estancadas, desde el nivel del mar hasta los mil quinientos metros de altitud donde desarrolla densas matas de unos dos metros de alto. 

Cuenta con grandes hojas verdes, brillantes (aunque más claras en el reverso), de ovales a elípticas, con el ápice agudo, la nerviación muy marcada y los bordes enteros; las sostienen largos pecíolos de entre medio y un metro de longitud. 

Las flores nacen reunidas en inflorescencias erectas sobre un robusto pedúnculo de veinticinco centímetros; están protegidas por fuertes brácteas coriáceas imbricadas de color amarillo (bajo cultivo se han obtenido variedades en blanco, naranja y rojo); el cáliz es tubular y se abre luego en una corola de tres pétalos acuminados blanco-amarillentos. Las abejas son sus principales polinizadoras. 

Da frutos capsulares ovoides que conservan el cáliz que es persistente; contienen tres semillas oscuras rodeadas de un arilo blanco; se la reproduce mediante ellas o por división del rizoma. Es utilizada como ornamento en los jardines. 

Precisa ubicaciones con sombra parcial y protegidas de los vientos. El suelo debe ser rico en materia orgánica y tener muy buen drenaje, de todas maneras hay que mantenerlo húmedo para que la Calatea prospere. No le agradan las bajas temperaturas.

El Azufaifo

Responde al nombre común de Azufaifo, y al nombre científico de Ziziphus zizyphus, un arbusto caducifolio espinoso originario del sureste de Asia. Pertenece a la familia Rhamnaceae. De la humedad de la que haya disfrutado de pequeño depende el tamaño que tendrá cuando adulto, comúnmente no sobrepasa los tres metros pero se han encontrado ejemplares de hasta diez. 

Su tronco, densamente ramificado, es recto y está recubierto por una corteza rugosa. Las hojas, de cortos pecíolos y aspecto coriáceo, se disponen de manera alterna en las ramas; son de color verde claro, miden entre dos y siete centímetros, su forma fluctúa entre oval y lanceolada y el borde posee minúsculos dientes; en la base se localizan dos estípulas; tres nervaduras principales, muy marcadas, las cruzan longitudinalmente. 

Florece entre primavera y verano; da pequeñas flores pentámeras verdosas (nunca superan el medio centímetro de diámetro) que nacen agrupadas en inflorescencias axilares de tipo cima, sostenidas por un corto pedúnculo, con entre tres y cinco ejemplares cada una. 

El fruto, llamado azufaifa, es una drupa comestible similar a las aceitunas, que mide de dos a tres centímetros de longitud, tiene forma entre elipsoidal y globosa y una sola semilla en su interior; nacen de color verde y se oscurecen al madurar, cambiando su piel a marrón rojizo; la pulpa fresca es amarillo-verdosa y su consistencia es similar a la de las manzanas, el sabor es dulce. 

Mediante injertos se han obtenido variedades con frutos que alcanzan más de cinco centímetros de diámetro. De gran valor nutritivo aportan a nuestra dieta vitamina C, vitamina A, hierro, fósforo, potasio, azúcares y mucílagos. Se los consume tanto frescos como hasta el punto de pasa, al igual que las uvas. 

Dentro del marco de la medicina no tradicional se le atribuyen propiedades emolientes y expectorantes, es indicado en casos de faringitis y laringitis; la infusión de las raíces se emplea contra la fiebre. Otras variedades importantes son el Ziziphus lotus y el Ziziphus Mauritania, ambos del norte de África. Su fina madera fina se usa para confeccionar instrumentos musicales.

El Muérdago del roble

Recibe el nombre común de Muérdago del roble, y el nombre científico de Phoradendron villosum, una planta que parasita los bosques que se extienden por el sudoeste de América del Norte, desde el nivel del mar hasta los dos mil metros de altitud; principalmente se hospeda en robles, manzanitas y laureles. Forma parte de la familia Santalaceae. 

De su pie leñoso nacen múltiples ramificaciones, de color verde amarillento o verde-grisáceo, que alcanzan hasta un metro de largo, cubiertas por una fina vellosidad cuando jóvenes que desaparece con el paso del tiempo; poseen nudos cada cuatro centímetros aproximadamente. 

Las hojas verdes pubescentes (que nacen en dichos nudos), simples y de borde entero, con forma de oval a elíptica, a veces pecioladas y otras no, se distribuyen de manera opuesta, miden unos cinco por entre dos y dos y medio centímetros de ancho. 

Esta especie (hemiparásita en raíces o ramas) vive sobre los árboles de los que extrae el agua y los minerales que precisa, pero puede por sí misma realizar fotosíntesis y almacenar clorofila. Florece durante el verano y es dioica, por lo que encontramos individuos de distinto sexo en inflorescencias diferenciadas (las masculinas formadas por entre 25 y 30 flores y las femeninas por entre diez y quince), ambas agrupadas en alargados racimos. 

Los frutos son bayas esféricas, blancas o de color rosa pálido, que no sobrepasan al medio centímetro de diámetro. Toda la planta puede producir dermatitis si hay un contacto prolongado, por lo que conviene utilizar guantes al manipularla.

La Heleborina

Conocemos popularmente por el nombre de Heleborina a una orquídea perenne, de hábito terrestre y consistencia herbácea. Es originaria de Europa, donde la encontramos creciendo en los claros de los bosques entre los quinientos y los dos mil metros de altitud. Ha sido registrada científicamente como Epipactis atrorubens y forma parte de la familia Orchidaceae. 

Posee un tallo subterráneo, o rizoma, que es cilíndrico y cuenta con numerosas raíces delgadas pero carnosas. Los tallos aéreos son fuertes y rectos, miden cerca de medio metro de alto; son glabros en la base y los recubre una fina pubescencia en la parte superior. 

Sus hojas parcialmente envainadoras son de color verde claro; se disponen formando una roseta en la base y se van espaciando, alternando y disminuyendo de tamaño al llegar arriba. Todas son lanceoladas y tienen el ápice agudo pero las basales son mucho más anchas; las superiores se confunden con las brácteas florales. 

En primavera da pequeñas flores simétricas lateralmente, pediceladas y un tanto péndulas. Entre diez y cuarenta de ellas, nacen reunidas en apretadas inflorescencias terminales de tipo racimo de hasta veinticinco centímetros de largo. Emiten un agradable aroma a vainilla. Casi no se diferencian los sépalos y los pétalos, siendo todos ovales, del mismo tamaño y de un tono violáceo o púrpura. Poseen un receptáculo nectario que atrae a los polinizadores. Las anteras son triangulares y el polen amarillo; el ovario es ínfero y el estigma cuadrangular. 

Los frutos son cápsulas, de oblongas a elípticas, marrones al madurar, provistas de seis costillas; contienen gran cantidad de diminutas semillas. Prefiere ubicaciones a media sombra y climas moderados, aunque puede soportar fuertes variaciones de temperatura. Los suelos le agradan algo secos y alcalinos.

La Cholla

Conocemos popularmente como Cholla, y por el nombre científico de Cylindropuntia fulgida, a un miembro de la familia Cactaceae; es originario de la franja desértica que se extiende por el sudoeste de América del Norte, donde lo hallamos entre el nivel del mar y los mil doscientos metros de altitud. 

Hubo intentos de habituarlo a otros suelos y climas, como Sudáfrica y Australia, pero se volvió invasivo. Es de porte arborescente, con un tronco bajo del que parten numerosas ramas formadas por varios segmentos de color verde claro; puede alcanzar cuatro metros de alto por dos de ancho y suele cubrir varias hectáreas semejando vastos bosques. 

Sus hojas (de doce a dieciocho por aréola y con una longitud de dos a tres centímetros) están reducidas a brillantes y filosas espinas plateadas que reflejan la luz solar para prevenir el sobrecalentamiento y se tornan de un gris opaco al envejecer; cuando van cayendo, con el correr del tiempo, dejan ver una corteza áspera y escamosa debajo. 

Las flores miden alrededor de tres centímetros, suelen ser blancas y rosadas con rayas de color lavanda, y aparecen hacia mediados del verano. Gran parte de sus frutos con forma de pera, verdes, carnosos y comestibles, son estériles; miden unos cuatro centímetros de largo; sobre ellos nacen nuevas flores que dan a su vez fruto los cuales se suman a los anteriores formando largas cadenas. 

En épocas de sequía esta fruta se vuelve importantísima como alimento y fuente de agua para los animales del desierto. Partes de los tallos se desprenden con facilidad quedando enganchados en la ropa de las personas o en el pelaje de los animales (que así los transportan y dispersan), permanecen entonces debajo de la planta o caídos en las cercanías, entonces muchos de ellos enraízan dando origen a nuevos ejemplares.