Sus tallos subterráneos, o rizomas, son gruesos y de aspecto leñoso. Los tallos aéreos son rojizos, de porte erecto y huecos (con nudos y entrenudos similares a los del bambú), pueden llegar a los tres metros de alto, aunque generalmente se los corta para que tengan un aspecto tapizante. Tiene anchas hojas deciduas, verdes y ovaladas (algunas acorazonadas), de hasta quince centímetros de longitud con los márgenes enteros, que se disponen de manera alterna.
Florece entre finales del verano y comienzos del otoño. Da pequeñas flores unisexuadas, blancas o de un tono cremoso, que nacen reunidas en inflorescencias de tipo racimo laxo. Los frutos son aquenios de alrededor de medio centímetro. Se lo puede reproducir mediante semillas o por división de los rizomas, que en sólo diez días dan origen a una nueva planta.
Le agradan los climas húmedos y se adapta con facilidad a distintos tipos de suelo sin importar su pH, incluso a los salinos; también resiste temperaturas por debajo de cero sin problema. Para erradicarla no alcanza con eliminar la parte aérea porque rebrota con más fuerza, entonces se emplean herbicidas aunque esto perjudica enormemente a todo el medio ambiente.
