El Lucumillo

Conocemos por el nombre popular de Lucumillo a un arbusto perennifolio, muy ramificado y de copa redondeada, que responde al nombre científico de Myrcianthes coquimbensis, justamente por ser originario de la zona costera de Coquimbo en Chile. Allí crece entre grandes rocas que mantienen el suelo húmedo y protegido del viento y del calor excesivo. Mide de un metro y medio a dos de alto y forma parte de la familia Myrtaceae. 

En la actualidad se lo considera especie en peligro de extinción a causa de la alta injerencia humana dentro de su ecosistema. Posee pequeñas hojas de color verde oscuro, simples y aromáticas, de margen entero y forma oval, que miden cerca de tres centímetros de largo por unos dos de ancho; son glabras, de aspecto coriáceo y las sostienen cortos peciolos. 

Durante la primavera y hasta bien entrado el verano da flores hermafroditas, blancas y actinomorfas, solitarias o formando grupos de tres en los cuales la central es sésil y las otras pediceladas. Todas están provistas de gran cantidad de estambres repletos de polen sobresaliendo de los pétalos y reciben la visita de varios insectos que se alimentan de él y del néctar, ayudando a polinizarlas. En época de sequía apenas la mitad de los ejemplares florecen y sólo unos pocos llegan a fructificar. 

Los frutos son bayas carnosas, rojas al madurar, que conservan el cáliz (formado por cinco sépalos) que es persistente. En su interior suele haber una o dos semillas; si las extraemos de inmediato germinan con facilidad (en apenas cinco días), si la humedad ambiente se mantiene constante y están resguardadas del sol fuerte, el que puede incluso calcinar las plántulas de varios centímetros de alto; la temperatura ideal para ellas es de veinte grados y el sustrato que se use debe ser ligero y aireado, con agregado de compost. 

Tanto la fruta como las semillas sirven de alimento a roedores que depredan alrededor del setenta y cinco por ciento de las mismas; lamentablemente no pueden ser desecadas y almacenadas como se hace con otras plantas puesto que en ellas el embrión se daña al perder agua.