Las Margaritas

Conocemos por el nombre común de Margaritas, y por el nombre científico de Bellis perennis, a una de las flores más populares del mundo, que forman parte de la familia de las Asteráceas. Son originarias de Europa y lucen a la vez humildes y delicadas pero distinguidas. 

Los tallos son altos, suaves, no poseen hojas en la parte superior y sostienen una sola flor compuesta por pétalos blancos, aunque a veces pueden ser de color rosa o salmón, con el centro amarillo. En realidad están compuestas por dos tipos de flores: Los flósculos de disco y los flósculos de rayo blanco que semejan pétalos. 

Los flósculos de disco están en el centro y los flósculos de rayo están en la periferia. Pero se unen para dar la impresión de ser una sola flor. Su nombre proviene de la lengua anglosajona “daes eage”, que significa “ojo del día”. En el lenguaje floral las margaritas son el símbolo de la inocencia, el amor leal y el secreto. 

Cuando abren al amanecer son visitadas por muchos insectos que obtienen de ellas alimento y les brindan polinización. Las hojas son comestibles y se las incluye en ensaladas o en sopas. Una infusión preparada con ellas estimula el apetito y por sus propiedades depurativas y diuréticas ayuda a purificar la sangre. En uso externo sirve para cicatrizar heridas y curar contusiones, y se aplica como compresas para tratar lesiones de la piel y bajar inflamaciones. 

Las margaritas se cultivan fácilmente, dado que son plantas perennes robustas que florecen durante casi todo el año, miden entre 50 centímetros y un metro. Si las cultivamos en zonas muy cálidas deben ser colocadas a media sombra y proveerles abundante riego. Comúnmente nacen de semillas pero pueden también propagarse mediante esquejes. 

Antes de la plantarlas conviene agregar cantidades generosas de abono y compost, para enriquecer el suelo y tener buen drenaje. Hay que colocarlas a más o menos medio metro unas de otras. Se las debe regar con regularidad en la época seca del año y aplicar algún fertilizante semanalmente durante su crecimiento y una vez al mes posteriormente. 

De ser atacadas por insectos o enfermedades se las puede tratar con un fungicida o un jabón insecticida. Justo antes de que comience la floración es bueno suministrarles fósforo, así las flores crecerán grandes y con brillo. De estar en zonas muy frías se las debe proteger durante el invierno.