Posee hojas verdes pequeñas, de dos o tres centímetros de largo, con forma oval o acorazonada y aspecto coriáceo; en las variegadas, matizadas de blanco o amarillo, la diferencia de tonos les agrega encanto. Da flores minúsculas e inconspícuas. Los frutos, de ovales a esféricos, son verdes al principio y van de naranja a púrpura al madurar, miden cerca de medio centímetro y tienen un sabor desagradable.
Puede ser cultivada en interiores, en maceteros o tiestos colgantes, dado su importante valor ornamental y allí estará protegida de los fuertes fríos en zonas que no le sean propicias (pues hay clima de tropical a templado en su hábitat natural) y no soporta las heladas. No necesita tampoco sol pleno, una media sombra es lo adecuado.
Requiere de bastante humedad ambiente y admite el rociado de las hojas si hubiera sequía.
Es sencilla su propagación mediante esquejes y acodos porque enraíza con facilidad. Prefiere los suelos sueltos con buen drenaje porque aunque le gusta que estén algo húmedos no tolera los estancamientos de agua. Si está en macetas se acostumbra colocar un plato con piedras y agua debajo de ellas para suministrarle algo de humedad extra.
Precisa de abonos periódicos, cada quince días es lo recomendado, especialmente durante su crecimiento; y habrá que protegerla de la “Arañuela roja” que la ataca cuando el clima está seco. Precisa esporádicas podas de mantenimiento para quitar ramas y hojas que se hayan secado o cortar aquellas que se extendieron demasiado.
