El Jazmín del Cabo

Conocemos como Jazmín del Cabo, o Celestina, y por el nombre científico de Plumbago capensis, a un arbusto perenne trepador, de consistencia leñosa, originario de Africa del Sur. Forma parte de la familia Plumbaginaceae. Es una planta ornamental que adorna los jardines pues posee la característica de estar en flor casi todo el año. 

Se lo utiliza en pérgolas o mediante el sistema de “emparrado” para cubrir lugares en los que se desea haya sombra, aunque también pueden armarse con él setos divisorios, empleándoselo a la manera de enredadera (sujetando las ramas a un soporte) o arbustiva (mediante podas de forma). Mide entre cincuenta centímetros y dos metros de alto. Tiene tallos largos, delgados y algo frágiles. 

Da hermosas y delicadas flores provistas de cinco estambres, un cáliz tubular (con cinco estigmas plumosos) y cinco pétalos color celeste (en la variedad Plumbago auriculata alba las mismas son blancas y en la Plumbago indica, rojo-anaranjadas), que miden unos dos centímetros y medio de diámetro; se agrupan en inflorescencias terminales de tipo umbela; para que de una floración exuberante lo ideal es ubicarlo a pleno sol, dado que a media sombra las flores no serán tan abundantes. 

Posee hojas simples, pecioladas, de borde entero y ubicación alterna; tienen forma de espátula alargada (las más de las veces son ligeramente espiraladas) y romas, según la variedad miden entre uno y diez centímetros de largo. En zonas de frío extremo conviene protegerlo en época de heladas por si llegaran a ser muy fuertes. Aunque si ocurriese lo peor no debemos preocuparnos, porque al regresar la temperatura cálida la planta volverá a brotar. 

Se multiplica mediante semillas sembradas hacia fines del invierno o principios de la primavera (germinan en poco más de una semana); también por estacas semileñosas, cubriéndolas con plástico o vidrio, y por división de mata. Precisa suelos livianos con agregado de arena para tener buen drenaje. El riego debe ser abundante mientras esté en flor. Si estuviera en maceta hay que abonarlo una o dos veces al mes; también debemos hacerle aportes de magnesio y hierro. Suele ser víctima de plagas tales como las orugas de las lepidópteras y los pulgones.