Se la emplea como ornamento en los jardines de todo el mundo por la belleza de su floración, principalmente componiendo rocallas. Mide entre quince y treinta centímetros de altura y puede tapizar una amplia superficie de terreno.
Sus hojas verdes son rígidas, simples, de lineales a lanceoladas (fuertemente acuminadas), se distribuyen de manera espiralada.
Durante el verano da hermosas flores rosadas que se agrupan en espiguillas de pocos ejemplares (protegidas por brácteas verdes) insertas a su vez en una alargada panícula; el cáliz es un embudo compuesto por cinco sépalos blancuzcos soldados y la corola posee cinco pétalos unidos por sus bases. También cuentan con cinco estambres y cinco estilos libres. Las polinizan diferentes tipos de insectos. El fruto es capsular.
Se propaga mediante semillas (aunque les cuesta bastante germinar y las plántulas crecen lentamente; si en el invierno aún no aparecen las primeras hojas se las deberá proteger con una capa de mulch) o por esquejes, ya sea al finalizar el verano o bien en la primavera cuando ya pasó el peligro de heladas. Prefiere condiciones climáticas más bien secas que húmedas y suelos alcalinos con mezcla de grava fina o arena. Debe estar ubicada en lugares con pleno sol o, en su defecto, en los que haya mucha luminosidad.
