Prefieren la semisombra, los riegos abundantes, el abono regular y el agregado de compost en la tierra. Son muy sensibles al frío y deben estar a resguardo en las zonas donde haya heladas. Miden entre 1,5 y 2 metros de alto. Sus hojas son verdes, grandes, ovales y tienen apariencia coriácea, las sostienen fuertes pecíolos.
Podemos propagarlas mediante semillas o por división. Para que una planta nacida de semilla dé flor habrá que esperar entre 3 y 5 años porque son de crecimiento y maduración lentos. Sólo la germinación ya demanda entre uno y dos meses. Los nuevos ejemplares se trasplantan cuando tiene 2 o 3 hojas, a un medio con buen drenaje y con semisombra para que las hojas no se quemen con el sol directo.
Las flores emergen en los ejemplares adultos entre el abundante follaje, sostenidas por un largo tallo, durante nueve meses al año. La polinización es efectuada por los pájaros; dos pétalos modificados de la flor se unen formando un recipiente donde se junta agua, aquellos vienen a beber y sus patas quedan impregnadas de polen al posarse.
Las variedades más conocidas son: Strelitzia alba , Strelitzia caudata, Strelitzia nicolai, Strelitzia reginae y Strelitzia juncea. Hay además un híbrido: la Strelitzia kewensis. Todas se usan también en la confección de arreglos florales y decoración.
