Su sencillo sistema de propagación hace que se convierta en invasiva fuera de su hábitat natural. Se la emplea entonces en los acuarios porque allí podemos controlar su desarrollo.
Su largo tallo ramificado suele medir entre uno y un metro y medio de largo.
Prefiere las aguas estancadas o con poca corriente, comúnmente se fija en el fondo con raicillas blancas de tipo cabellera, pero puede vivir perfectamente flotando sin estar aferrada a ningún tipo de soporte. Necesita climas templados y mucha luminosidad para tener un mejor desarrollo.
Sus hojas verdes, de aspecto traslúcido, se disponen de manera verticilada en los tallos; son sésiles, de ovales a lanceoladas y acuminadas, pueden llegar a medir diez centímetros. Da pequeñas flores actinomorfas unisexuadas, con tres pétalos que van del blanco al rosado, sostenidas por largos y delgados escapos de nacimiento axilar; en la primavera emergen del agua para ser polinizadas.
Los frutos son cápsulas ovoides.
Aunque se la puede reproducir mediante semillas, se emplea más el sistema vegetativo, dado que con una pequeña porción del tallo se genera una nueva planta en mucho menos tiempo. Precisa agua con varios nutrientes y base sedimentaria fangosa. Es de gran utilidad dentro de su ecosistema pues da albergue a pequeños anfibios e invertebrados acuáticos que en ella encuentran protección y alimento.
