Sus raíces, alargadas y blancuzcas, forman un entrelazado y seguro sistema de anclaje. De su tallo subterráneo, o rizoma, brotan tallos aéreos de color verde-azulado; son cilíndricos, glabros, erectos y huecos (miden de setenta centímetros a un metro y medio de longitud por un centímetro de diámetro), se los denomina “cañas”, y con ellos se confeccionan esteras y canastos al igual que se hace con los juncos. Las hojas, parcialmente envainadoras, de consistencia papirácea, pueden llegar a medir unos treinta centímetros de longitud.
Da minúsculas flores, hermafroditas e inconspícuas, que aparecen entre finales del invierno y comienzos de la primavera, agrupadas en espigas protegidas por brácteas ovales y acuminadas, de color marrón oscuro. Poseen un gineceo central (con un estilo, blanco durante la antesis, más corto que los estigmas) rodeado de glumas ovales amarronadas y un solo estambre provisto de una antera de linear a oblonga.
Los frutos son aquenios amarillos, de forma ovoide o subglobosa, que miden menos de medio centímetro, están comprimidos y presentan una cantidad impar de estrías longitudinales. Se la puede propagar mediante semillas o por división de los rizomas. Le agradan las ubicaciones a pleno sol pero tolera también algo de sombra parcial.
