Se utiliza como ornamento y también como flor de corte para confeccionar delicados arreglos. Mide unos 60 centímetros de alto; posee raíces tuberosas y sus finos tallos son rojizos; tiene hojas pinadas siempre verdes, pecioladas, que están divididas en lóbulos ovales o lanceolados.
Florece mientras el clima esté agradable. Sus hermosas flores nacen reunidas en capítulos, los pétalos (de apariencia aterciopelada) presentan un color rojo oscuro, casi marrón (un púrpura amarronado que conservan aun cuando se procede al secado de las flores para posteriores usos). Miden cerca de 5 centímetros de diámetro y dan un exquisito aroma a chocolate y vainilla.
Le agradan las ubicaciones con sol pleno y hasta con algo de sombra parcial; debido a su origen tropical no soporta las heladas. En zonas de muy bajas temperaturas, durante el invierno, es conveniente sacar los tubérculos de la tierra y ponerlos a resguardo en lugar seco y bien ventilado hasta la primavera. Aunque si la parte aérea de la planta se pierde tras una helada inesperada lo más seguro es que vuelva a brotar al regresar el buen tiempo.
Necesita riego regular sin excesos y suelos moderadamente fertilizados, neutros y consistentes, con buen drenaje. Por sus características puede considerársela bastante resistente dado que no presenta problemas relevantes en cuanto al ataque de insectos u otro tipo de plagas.
