El Ciruelo de jardín

Se conoce comúnmente como Ciruelo de Jardín, o Prunus cerasifera ‘Atropurpurea’, “Ciruelo de Pissard o Prunus pisardi” y “Ciruelo Mirabolano”, a un árbol o arbusto perteneciente a la familia de las Rosáceas que es originario del Oeste asiático. Suele alcanzar unos 10 m de alto. 

Posee un follaje caducifolio de color rojizo (la variedad denominada “Nigra” tiene hojas aún más oscuras y la variedad “Lindsayae”, tienen flores rosa pálido y follaje verde), éste junto con la hermosa floración blanca o rosa pálido lo hacen una planta ornamental muy empleada en los jardines. 

Sus ramas presentan espinas frecuentemente. Las hojas son elípticas, con ápices agudos y miden unos 6 centímetros; se ubican de manera alterna y tienen los bordes serrados. Florece en la Primavera, dando pequeñas flores solitarias, hermafroditas y actinomorfas, de unos 3 centímetros de diámetro provistas de cinco pétalos. 

Sus frutos drupáceos son comestibles, miden alrededor de 3 centímetros y maduran en verano. Estas pequeñas ciruelas se consumen frescas porque tienen sabor muy dulce, las variedades ácidas se utilizan para fabricar dulces y jaleas. 

Es bastante resistente a las heladas (incluso después de inviernos rigurosos su floración es más abundante) y puede soportar épocas de sequía; prefiere ubicaciones a media sombra y no es exigente en cuanto a suelos, adaptándose bien hasta en los calizos y pobres, aunque evoluciona mejor en terrenos ricos en humus. No resiste las tierras salobres. 

Hay que proporcionarle cada tanto una poda de forma. Se lo multiplica igualmente mediante semillas como por esquejes. Es usado como pie de injerto para otras variedades. Sus plagas más frecuentes son los pulgones y las cochinillas, para tratarlos hay productos como el oxicloruro de cobre que los controla fácilmente. Se distinguen porque aparecen las hojas manchadas. También suelen atacarlo los barrenadores y por eso es conveniente revisarlo con frecuencia.