Sus frondes son muy tupidas, de color verde intenso; llegan a una longitud de más de un metro. Sus pinas se dividen a su vez en pínulas más pequeñas pero claramente diferenciadas; tiene prefoliación circinada, esporofitos isospóreos y leptoesporangios con anillo funcional; su tallo subterráneo es un cormo, provisto de pequeñas raíces adventicias.
Al igual que el resto de los helechos se reproduce mediante esporas, pero también puede llevarse a cabo la división de mata con los renuevos que nacen en su base, siempre con mucho cuidado para separarlos sin perjudicar a la planta madre.
Durante su período de crecimiento hay que suministrarle abono azufrado y con potasio, cada dos semanas, en el momento del riego. Para regar aguardar siempre a que la tierra se vea seca pues sus raíces son demasiado sensibles al exceso de agua y casi de inmediato se instalan hongos en ellas.
Necesita lugares luminosos para crecer bien, aunque hay que evitar, en lo posible, su exposición directa al sol. En cuanto a suelos ayuda mucho el mezclar tierra común con turba, arena y materia orgánica. Crecen tanto a lo ancho como a lo alto. Contra todas las plagas que pueden afectarlo suele usarse con buen resultado un insecticida sistémico, aplicándolo en épocas secas, que es cuando se apoderan de la planta las cochinillas y los ácaros. Los mismos consejos se aplican para su cultivo en maceta.
