Se lo emplea como ornamento en los jardines por la belleza de su follaje y su abundante floración. Tiene hojas compuestas y de aspecto coriáceo, con una cantidad impar de folíolos (comúnmente cinco) acuminados y de bordes serrados, que se ubican de manera alterna en las ramas.
Da pequeñas flores aromáticas que nacen reunidas en apretados racimos terminales, están formadas por cinco pétalos en tonos que van del blanco al rosa, cinco sépalos espinosos y varios estambres de color amarillo. Los frutos comestibles, de uno a tres centímetros de diámetro son ovales y rojizos, conservan el cáliz que es persistente y se usan para hacer de dulces y mermeladas.
El aceite que se extrae de la Rosa Mosqueta es rico en ácido grasos que ayudan a la regeneración y reparación de la piel. Por ello se lo aplica sobre quemaduras, cicatrices, arrugas y estrías. Para obtener el aceite se presionan los frutos en frío y de las semillas se lo hace aplicándoles vapor de agua, así liberan el aceite mezclado con ella. Muchos médicos recomiendan su uso. El buen resultado que da se debe a que estimula la producción de elastina y colágeno.
Se le confieren propiedades anti oxidantes, hidratantes y anti inflamatorias aplicado externamente. En uso interno, como tisana, se dice que es un excelente diurético, laxante suave y un efectivo antioxidante que ayuda al cuerpo a elevar las autodefensas; actúa en casos de debilidad generalizada combatiendo la fatiga que trae aparejada; contiene vitamina C (mucha más que el mismo kiwi o el jugo de limón) que fortalece el organismo contra gripes y resfríos.
