El Ajo del Turkestán

Damos el nombre común de Ajo del Turkestán, y el científico de Allium karatawiense a una planta bulbosa, vivaz y rústica, que forma parte de la familia Liliaceae. Es originaria de la región que le dio su nombre. Se expandió por todo el planeta por su especial cualidad de servir como conservante para todo tipo de carnes y proporcionar un sabor único a las comidas. Dentro del tallo, o bulbo, hay hasta una docena de bulbillos independientes que se denominan “dientes”, rodeados de una fina membrana que los envuelve. 

Posee largas hojas planas, anchas, alternas y envainadas. Da pequeñas flores, que aparecen en primavera, reunidas en una inflorescencia terminal de tipo umbela de unos ocho centímetros de diámetro; son blancuzcas o de color rosa pálido, tienen seis pétalos, seis largos estambres y un solo pistilo, 

El ideal para jardines rocosos; precisa sol pleno y tierra normal con agregado de arena; es bueno preparar el suelo meses antes de la siembra roturándolo a profundidad; se pueden usar abonos orgánicos a excepción del estiércol fresco pues su humedad daña los bulbos. La proporción perfecta para un buen abono sería una mayor cantidad de potasa, un poco menos de nitrógeno y menor cantidad aún de ácido fosfórico. 

El riego debe ser moderado y espaciado en el tiempo, el exceso de agua también provoca que los bulbos se pudran. Podemos multiplicarla mediante la división de los bulbos. Debemos desgranarlos eligiendo los bulbillos exteriores que son los de mayor tamaño y colocarlos espaciados entre sí unos 20 o 25 centímetros. a una profundidad de entre 5 y 8 centímetros, dependiendo de la consistencia del suelo. 

Se aplica el primer riego apenas estén ubicados, luego hay que aguardar una semana para efectuar otro. A medida que va creciendo puede espaciarse a 10 días, pero depende también de cuál sea la temperatura ambiente, en zonas cálidas precisará agua más frecuentemente. 

Como es una planta comestible se recolecta cuando las hojas aún están verdes para su consumo alimenticio, y cuando se secan se procede a conservarlos para el año siguiente. En este caso se los deja secar al sol al menos una semana más y se arman ristras con ellos, colgándolas en un lugar fresco, seco y con buena ventilación.