El Árbol del queso

El llamado Árbol del queso que responde al nombre científico de Glochidion ferdinandii es originario de Australia, donde se lo encuentra formando parte de la variada vegetación de los bosques lluviosos costeros, desde el nivel del mar hasta los trescientos metros de altitud. Pertenece a la familia Phyllanthaceae. 

Suele medir entre ocho y veinte metros de alto y son muchas las aves que se alimentan de sus pequeños frutos con apariencia de calabaza. Tras los incendios rebrota desde la base y llega a vivir alrededor de sesenta años. Su corteza oscura está recubierta de escamas. 

Posee hojas simples, verdes, elípticas y acuminadas, de unos diez centímetros de largo; tienen aspecto coriáceo, la nerviación muy marcada y se distribuyen de manera alterna en las ramas. En el invierno caen parcialmente. 

Florece todo el año y da tanto flores femeninas como masculinas, ambas son amarillo-verdosas y nacen agrupadas de a tres. Las femeninas de apenas medio centímetro de diámetro y las masculinas un poco más grandes. 

Los frutos amarillo-anaranjados, al madurar, se abren en segmentos radiales permitiendo que se vean las semillas rodeadas de un arilo rojo y brillante; los pájaros las diseminan tras ingerir el fruto; las mismas tardan de uno a cuatro meses en germinar. 

Es de cultivo sencillo y crecimiento rápido. Le agradan los suelos arenosos y arcillosos, típicamente aluviales y no tiene preferencia en cuanto a ubicaciones soleadas o sombreadas. La variedad Glochidion ferdinandii var. pubens, que no se encuentra con tanta frecuencia, es algo más bajo y sus hojas y frutos están cubiertos por una fina pubescencia.