Este árbol se naturalizó en el sudeste asiático y lo utilizan para la decoración de los templos, tanto budistas como hinduistas.
En las numerosas islas del Océano Pacífico se usan sus bellas flores para confeccionar collares que los nativos le entregan a los turistas que llegan a sus costas. En la isla de Bali los fieles las llevan como ofrendas a los templos. Ha conseguido ser la flor nacional de dos países tan alejados como lo son Nicaragua y Laos.
Tiene grandes hojas pecioladas, acuminadas y con forma elíptica. Las flores, de cinco pétalos, nacen reunidas en inflorescencias racimosas terminales; son, generalmente, blancas con el centro amarillo, o de color rosa intenso con el centro anaranjado; también las hay tricolores: blanco, anaranjado y rosa.
El cáliz pubescente está formado por pequeños sépalos; durante la noche se desprende de ellas un perfume muy atrayente para los insectos que las polinizarán; las “polillas esfinge” son quienes transportan el polen de planta en planta mientras efectúan la recolección del néctar.
Del tronco y las ramas se extrae un látex que al entrar en contacto con la piel suele producir una severa irritación. Podemos multiplicarla mediante estacas y esquejes, a los que se suele ayudar con alguna hormona de enraizar. Necesita exposición de media sombra a sol pleno y riego moderado (retacear el agua en los meses fríos y regar regularmente en los meses de calor).
No tiene problemas con ningún tipo de suelo pero sí precisa que cuenten con un buen drenaje y prospera aún mejor si son ligeramente ácidos. Se adapta a diversos climas también, salvo en los que hay intensas heladas y prefiere los cálidos, por supuesto.
Es bueno fertilizarlo durante su etapa de crecimiento con fertilizantes orgánicos, ricos en nitrógeno, fósforo y potasio; el estiércol, el compost y las cenizas son sus predilectos. Si lo plantamos en macetas grandes o maceteros hay que agregar a la tierra bastante arena para favorecer el escurrimiento del agua. Pueden afectarlo los hongos y la mejor manera de prevenirlos es controlar el exceso de agua.
