El tronco, o troncos, porque a veces hay más de uno, están recubiertos por una gruesa corteza oscura y agrietada. La copa es redondeada y el follaje tan denso que proporciona buena sombra. Tiene hojas estipuladas y pecioladas, verde oscuro en el lado externo y más claras por el revés, dispuestas de manera alterna en las ramas; los márgenes se presentan tanto enteros como profundamente hendidos y su apariencia es coriácea; en otoño se vuelven anaranjadas. Las espinas miden de uno a dos centímetros y medio.
En primavera da hermosas flores, blancas y perfumadas, reunidas en inflorescencias de tipo corimbo. Poseen cinco pétalos orbiculares, cinco sépalos triangulares persistentes, numerosos estambres y uno o dos estilos; es una especie melífera y las abejas la visitan mucho. Hay animales que sobreviven el invierno alimentándose de sus rojos frutos, esféricos u ovoides, que miden un centímetro de diámetro y permanecen en la planta aún con frío muy intenso. La pulpa comestible es dulce y contienen una sola semilla.
El lugar en que se lo siembre debe ser el definitivo pues no tolera los trasplantes; precisa suelos sueltos, profundos y algo húmedos. Las ubicaciones pueden ir de media sombra a sol pleno. No demanda mayores cuidados y admite podas aunque no las precisa. Dentro de la medicina no tradicional al té preparado con sus hojas se le atribuyen propiedades cardiotónicas, reguladoras de la presión arterial, antiespasmódicas y ansiolíticas. Su madera es densa y de alta resistencia. Se lo emplea como pie de injerto para varios tipos de frutales.
