El Junco de arroyo

Conocemos popularmente como Junco de arroyo, y científicamente como Juncus xiphioides a una planta monocotiledónea, rizomatosa y perenne, de consistencia herbácea, originaria de la costa oeste de América del Norte, donde la encontramos desde el nivel del mar hasta cerca de los dos mil metros de altitud, creciendo libremente en prados húmedos y márgenes de arroyos del Estado de California. Forma parte de la familia Juncaceae. 

Sus tallos erectos, cilíndricos o planos indistintamente, miden entre cuarenta y ochenta centímetros de alto. Se emplea como ornamental en los jardines por su esbelto porte, no demanda mayores cuidados salvo el de proporcionarle abundante riego. Posee largas hojas algo curvadas, verdes o verde-grisáceas y lanceoladas, que apenas si exceden el centímetro de ancho en la base; en épocas de sequía prolongada sufren y tienden a caer.

Florece desde la primavera hasta comienzos del otoño. Da pequeñas flores bisexuales, protegidas por fuertes brácteas, que nacen reunidas en largas y densas inflorescencias terminales de tipo panícula, formadas a su vez por varias espigas con entre tres y diez ejemplares cada una. Las flores tienen tépalos lanceolados, rojizos o amarillo-amarronados, dispuestos en forma de estrella, un ovario superior con tres cámaras, un pistilo y seis estambres con minúsculas anteras inconspícuas. 

Los frutos capsulares son oblongos, también de color marrón; contienen tres o más semillas ovoides (de unos cinco milímetros) con apéndices en forma de pico en uno o en ambos vértices; se lo reproduce mediante ellas, dado que tienen un fuerte poder germinativo y no requieren tratamiento previo antes de colocarlas en el sustrato.