Se la emplea como ornamento tanto en jardines a pleno sol (conformando rocallas) como en interiores con abundante luz. Tiene hojas sésiles, triangulares y acuminadas, de color verde claro o verde-grisáceo, muchas veces con sus márgenes enteros (o finamente dentados también) de diferente tono (de rosa a violáceo), dispuestas en pares opuestos.
En la primavera y el verano da pequeñas flores, amarillentas y suavemente perfumadas, que se reúnen en una inflorescencia terminal de tipo racimo o panícula que atrae por igual a mariposas y colibríes.
Necesita suelos ricos y con buen drenaje. El riego regular debe ser suspendido en épocas de temperaturas bajas pues si el sustrato se congela puede sufrir daños; de todas maneras el frío le desagrada, prefiriere los climas templados.
Se la propaga con mucha facilidad mediante esquejes que enraízan casi de inmediato, siendo una particularidad de los tallos el emitir raicillas en cuanto tocan tierra y su crecimiento es rápido.
Resiste períodos de sequía pero durante ellos habrá que protegerla de las cochinillas o pulgones que se instalan en sus hojas cubriéndolas de una sustancia pegajosa; si esto ocurre se procede a limpiarlas con un algodón embebido en agua jabonosa.
