Posee fuertes hojas lanceoladas con nervaduras paralelas, son de color vende-grisáceo y pueden llegar a medir un metro de largo; tienen los márgenes espinosos y crecen de manera arrosetada, arqueándose hacia la punta. Da hermosas flores verde-azuladas que nacen en la primavera reunidas en inflorescencias de tipo panícula, sostenidas por un grueso escapo floral (recubierto por escamas ovales de color marrón claro) y protegidas por brácteas; ambos, en conjunto, sobrepasan los dos metros de alto.
Las conforman tres tépalos externos y tres internos de aspecto cerúleo con ápices agudos; seis estambres provistos de anteras basifijas; un ovario ínfero tricarpelar, un estilo que sobresale del conjunto y un estigma trífido. Los colibríes las visitan asiduamente atraídos por el polen.
Los frutos, que son capsulares y dehiscentes, contienen numerosas semillas aladas.
Se puede cultivar en macetones pero hay que manipularla con cuidado y con guantes por la agudeza de sus espinas cónicas. Le agradan las ubicaciones a pleno sol y los suelos con buen drenaje porque el exceso de agua en las raíces le genera hongos.
Tolera largas épocas de sequía pero prefiere riegos a intervalos regulares. Es ideal para integrar rocallas. En su hábitat natural hospeda a las larvas de la Mariposa del Chagual, la de mayor tamaño de las mariposas de Chile.
