Sus hojas pueden ser tanto enteras como segmentadas; las flores, de suave perfume, se presentan simples o dobles, yendo su color desde el blanco al rojo purpúreo; en variedades de cultivo hay también de color amarillo. Comúnmente la floración dura dos semanas pero se han conseguido algunas hibridaciones que la extiende hasta dos meses.
El crecimiento es muy lento, recién al tercer año tendremos unas veinte flores por planta.
Prefiere lugares con semisombra, necesita suelos siempre húmedos pero con buen drenaje, preferiblemente calcáreos. Conviene suministrarle abono orgánico durante la época invernal y otro soluble en agua en la época cálida.
No precisa de podas exhaustivas, sólo sacar ramas viejas luego de la floración, antes de la caída de las hojas, y eliminar chupones que sólo le restarán fuerza. No es aconsejable trasplantarla porque sus raíces no son muy fuertes y se resienten.
La reproducción por semillas demanda mucha paciencia, se plantan en tierra suelta y húmeda y una vez que echan raíz se pasan a macetas que deben permanecer en una habitación bien fría o en el exterior si es invierno, aunque hasta pasados los dos años no se verá ningún crecimiento notorio. Recién entonces, para primavera, cuando ya el clima comienza a templarse y exponiéndolas gradualmente a la luz solar observaremos el cambio que se produce.
Por injerto se propaga hacia finales del verano sobre otras variedades de peonías; da muy buen resultado usar como pie la Peonía herbácea. Entre las enfermedades que la aquejan la más recurrente es la denominada Botrytis y se previene con funguicidas, también los trips contra los que se usan insecticidas.
