De su base nacen varios tallos rectos. La corteza es oscura y las ramas jóvenes aparecen cubiertas de una fina vellosidad.
Posee hojas compuestas y sus pequeñas flores blancas de cinco pétalos se reúnen en inflorescencias axilares de tipo umbela. Los frutos son bayas esféricas negras.
En su composición química hay numerosos ácidos útiles para numerosos fines, como por ejemplo el ascórbico que es antibacterial, antiinflamatorio y antioxidante y se halla presente en sus hojas; el esteárico que es hipocolesterolémico y esá presente en los frutos y además el linoleico, el oleico y el palmítico.
Su aceite esencial (extraído a través de hidrodestilación) contiene geraniol, cineol, citronelol y coriandrol, sustancias que le confieren propiedades expectorantes, antirreumáticas, antisépticas y anticonvulsivas, respectivamente.
También es rico en minerales como calcio, potasio, sodio, magnesio y manganeso.
Entre los beneficios que la medicina alternativa le atribuye hallamos el de ser digestivo, para lo cual recomiendan tomar una infusión preparada con los frutos, mezclado con hinojo en caso de tener flatulencias. Masticar las semillas parece ser benéfico en casos de halitosis severa.
Los frutos secos, de los que emana un perfume ligeramente cítrico cuando se los machaca, se usan como condimento para todo tipo de comidas, desde ensaladas (botanas) hasta carnes; se los recolecta y se los pone a secar en un lugar oscuro y fresco, recién entonces se los empaca en sacos. Las hojas deben consumirse frescas.
Se lo cultiva tanto en el jardín como en la huerta.
Hay que regarlo frecuentemente mientras crece, luego se adapta a riegos más espaciados. Prefiere ubicaciones a pleno sol y en ellas se desarrolla mejor. Se siembra en primavera y otoño; durante el invierno puede efectuarse en invernadero, a escasa profundidad; la germinación lleva de diez a quince días. Necesita suelos fértiles y ligeros, con buen drenaje. Sus peores enemigos son el hongo Ramularia coriandri, el Pulgón del coriandro y las malas hierbas.
