Le agradan los climas templados y crece a los lados de los caminos, allí donde los suelos sean mixtos y sueltos. Mide de veinte a treinta centímetros de alto. Hay una variedad que se ha dado en México, ha sido llamada Verónica xalapensis por haberse desarrollado en la localidad de Jalapa o Xalapa.
Cuenta con una raíz principal y numerosas raicillas secundarias; de ella surgen múltiples tallos suculentos rectos (a veces glabros y otras pubescentes). Posee pequeñas hojas ovaladas y con el margen crenado, o apenas serrado, sostenidas por pecíolos de menos de un centímetro de longitud; las superiores, de mayor tamaño, se distribuyen de manera opuesta, tienen forma oblonga y son sésiles.
Florece durante toda la primavera y hasta bien entrado el verano. Sus pequeñas flores (sostenidas por pedicelos de apenas unos dos milímetros de largo) se reúnen en inflorescencias terminales de tipo racimo pero aparentan ser simples porque nacen en las axilas de las hojas superiores que se transforman entonces en brácteas foliares; posee cuatro sépalos verdes unidos por sus bases y cuatro pétalos blancos alternados con aquellos; dos estambres y un estilo corto.
Sus frutos capsulares son globosos, con el ápice hundido, lo que les da un aspecto acorazonado; contienen numerosas semillas ovales y planas. Dentro del marco de la medicina no tradicional se le atribuyen propiedades diuréticas y expectorantes; todas sus partes se utilizan en infusión; contiene en su composición química glucósidos, ésteres y flavonoides.
