Posee un grueso tallo o cuerpo central verde, de alrededor de quince centímetros, cuenta con entre trece y veintiuna costillas prominentes dispuestas de manera espiral, es casi esférico y está densamente recubierto por largas y fuertes espinas curvas de color amarillo o ámbar, que miden de tres a ocho centímetros de largo. Sus areolas son grandes y lanudas pero con el paso del tiempo esa fina pubescencia desaparece y las deja al descubierto.
Florece durante los meses cálidos. Las flores tienen aspecto de embudo y pueden ser tanto amarillas, como anaranjadas o rojas. El aparato reproductor ubicado en el centro, con una columna pistilar y numerosos estambres rodeándola, tiene un diámetro aproximado de tres centímetros.
Se lo reproduce mediante sus diminutas semillas dejándolas apenas sobre la superficie, nunca enterradas.
Precisa ubicaciones con sol pleno y un sustrato suelto y aireado con buen drenaje; lo ideal es una mezcla de piedras y arena con una delgada capa de humus en la superficie. Durante el verano se le administra agua regularmente (sin excesos que lleguen a pudrir las raíces) pero en invierno entra en reposo y conviene no regarlo.
De estar en macetas u otro tipo de recipientes éstos no deben ser muy profundos y puede permanecer años en ellos. Acepta fertilizantes en la época de floración. Hay insectos para los que es muy atractivo pero si el ejemplar está en buenas condiciones puede batallar contra ellos; en cambio, si se presentaran hongos, hay que aplicar de inmediato un fungicida sistémico.
