Le agradan las ubicaciones que van de sol pleno a sombra parcial. Dado que tolera bien la sequía se la puede incluir en parcelas con xerófitas. Se adapta también al cultivo en tiestos o macetas. Basta con regarla una vez a la semana en los meses cálidos y muy poco durante el invierno.
En climas cálidos y condiciones de escasa humedad sus largas y delgadas hojas verdes tienden a ondularse y hasta a espiralarse, adoptando la forma de un tirabuzón, es por ello que se la confunde muchas veces con la Albuca espiralis, la cual tiene siempre las hojas de ese modo.
Recién comienzan a dar flor al tercer año de vida. y lo hace entre finales del invierno y comienzos de la primavera. Sus flores péndulas (sostenidas por cortos pedicelos curvos) son de color crema o amarillo muy pálido, presentando muchas veces una franja verde en medio de los tépalos, que se abren ampliamente, y se vuelven así más llamativos.
Es muy raro que los bulbos produzcan extensiones de sí mismos, como ocurre en la mayoría de las bulbosas, por lo que se la reproduce usualmente a través de semillas; éstas germinan con facilidad a la semana de haber sido sembradas, con un cien por ciento de resultados favorables; sólo que su vida reproductiva no va más allá de los seis meses por lo que conviene utilizarlas frescas, apenas extraídas de la planta.
