Se usa como ornamento en los jardines (ubicada a media sombra) pero admite también el cultivo en maceta y en el interior de las viviendas (con buena iluminación y alejada de las corrientes de aire). Se la multiplica mediante semillas o a través de esquejes. Precisa suelos ricos en materia orgánica y con buen drenaje. No resiste las prolongadas sequías pero tampoco los encharcamientos del terreno. Hay que regarla evitando mojar el follaje.
De su rizoma nace un corto tronco y en él se envainan gruesas hojas lanceoladas, paralelinervadas y erectas (a veces algo recurvadas hacia fuera) que miden cerca de treinta centímetros de largo. de color verde oscuro La cara superior es de color verde oscuro y púrpura la inferior (esta tonalidad es debido a las antocianinas).
Del centro de la roseta formada por las hojas aparecen sus pequeñas flores blancas, de tres pétalos, protegidas por grandes brácteas rojizas o purpúreas que las rodean como una barquilla.
No precisa poda aunque para mantener su aspecto cuidado es bueno eliminar las hojas antiguas o deterioradas.
Dentro del marco de la medicinal no tradicional se le atribuyen propiedades anti inflamatorias y reguladoras del tracto gastrointestinal; externamente se emplea como antiséptico y paliativo para enfermedades de la piel. Se están llevando a cabo estudios que describen sus propiedades antioxidantes y así se formuló el llamado “té morado”, que dicen es hasta tres veces superior al conocido “té verde”.
