Sus tallos delgados, erectos y bastante ramificados suelen medir unos treinta o cincuenta centímetros, dependiendo de la variedad.
Posee hojas compuestas (paripinnadas) por seis o siete pares de folíolos oblongos enfrentados, estipuladas en su base y acompañadas por zarcillos terminales escasamente desarrollados; se disponen de manera alterna.
Da flores hermafroditas que nacen en grupos de tres, son blanco-azuladas y de nacimiento axilar; el cáliz, que es persistente, lo conforman cinco largos sépalos verdes, pubescentes y lanceolados; la corola es papilionácea. En la etapa de la floración es cuando la planta necesita más agua, no tanto el resto del año.
Los frutos son vainas pequeñas que generalmente contienen dos semillas, marrones y comestibles, de cerca de medio centímetro de diámetro semejantes a lentes biconvexos, de donde proviene su nombre en latín. Se la multiplica mediante ellas; tardan alrededor de una semana en germinar. Las nuevas legumbres estarán listas para ser cosechadas entre los cuatro (variedades tempranas) y los seis meses de la siembra (variedades tradicionales), esta tarea se realiza tanto manualmente como de manera mecanizada.
Como las raíces fijan el nitrógeno al suelo gracias a sus bacterias asociadas, se la emplea en la rotación de cultivos precediendo a otras especies que necesiten de más nutrientes. Es un alimento sano, de alto valor nutritivo y su consumo aporta a nuestra ingesta diaria carbohidratos, azúcares, fibra, grasas, proteínas, agua, todas las vitaminas del complejo B, vitamina C y varios minerales, siendo el más abundante el hierro.
