Es originaria del sur de África y su hábitat natural se extiende desde el nivel del mar hasta los novecientos metros de altitud; prefiere las tierras bajas anegables (ya que tolera bien la salinidad costera) y las orillas de los arroyos.
Posee tallos glabros que pueden ser tanto erectos como decumbentes o postrados; estos últimos tienden a echar raíces (largas y enmarañadas) en los nodos cuando entran en contacto con el suelo. Sus hojas son alternas, sésiles, y envainan parcialmente el tallo en su unión con él; el limbo va de linear a lanceolado y muchas veces tiene también apariencia lobulada dado que sus márgenes pueden estar hendidos profundamente; ambas caras muestran puntos glandulares y su aspecto es coriáceo.
Florece durante la primavera y el verano. Sus diminutas flores nacen reunidas en inflorescencias terminales de tipo capítulo sostenidas por largos pedúnculos; las del disco son tubulares y hermafroditas, distribuidas en varios círculos concéntricos y las de la periferia, o radiales, sólo son femeninas y con lígulas amarillas que apenas sobresalen y se recurvan hacia adentro.
Los frutos son aquenios y las semillas muestran alas a ambos lados. Le agradan las ubicaciones a pleno sol o con sombra parcial; no resiste las heladas. Fuera de su hábitat natural se la considera invasiva pero gracias a su lento crecimiento no es muy peligrosa puesto que da tiempo de eliminarla perfectamente si se lo desea; lo negativo es que sus restos aumentan el contenido de sal en el suelo por lo que pueden verse perjudicadas otras especies que rechazan la salinidad.
