El Yacaratiá

Conocemos vulgarmente como Yacaratiá a un árbol monoico de porte medio, que recibe el nombre científico de Jacaratia spinosa, es miembro de la familia Caricaceae y tiene su origen en América del Sur. Es característico de la ecoregión denominada “Selva paranaense”, donde lo encontramos desde el nivel del mar hasta los mil trescientos metros de altitud. Mide de diez a quince metros de alto y tiene un diámetro troncal de cerca de ochenta centímetros en su parte más ancha. 

El tronco y las ramas están recubiertos por aguijones. Sus hojas, verdes (aunque con la cara posteriors más clara) y compuestas, sostenidas por largos pecíolos, tienen un número impar de folíolos dispuestos de manera palmeada y distribuidos alternadamente en las ramas. Cada folíolo, lanceolado y con la nervadura central amarillenta, mide alrededor de quince centímetros de largo por unos tres o cuatro de ancho. 

Da pequeñas flores que nacen reunidas en cortas inflorescencias. Las masculinas, blanco verdosas, miden de uno a tres centímetros y las femeninas de dos a tres. Los frutos son bayas ovoides, dulces y comestibles, que toman un llamativo color anaranjado al madurar. Las semillas son marrones y rondan el medio centímetro; puestas en un buen sustrato y con la temperatura adecuada germinan en menos de un mes. 

La madera que se obtiene de él es blanda y no puede emplearse ni en la construcción ni en la fabricación de muebles, pero su pulpa una vez procesada, tostada y con el añadido de azúcar, es alimenticia; comercializándose en la localidad de Eldorado, provincia de Misiones, Argentina, alfajores y otras delicias obtenidas tras extraerle los componentes no deseados, como el jugo ácido que trae de manera natural.