La Violeta africana

Recibe el nombre común de Violeta africana, y el nombre científico de Saintpaulia Ionantha una de las plantas de interior más populares que se cultivan. Es miembro de la familia de las gesneriáceas. Mide alrededor de diez centímetros de alto por quince de ancho. Su desarrollo es rápido y florece en otoño. 

Posee hojas pubescentes y el color de la flor es azul o púrpura intenso, aunque hay ejemplares con flor blanca muy caros y difíciles de encontrar. También hay variedades en tonos malva, lila y rosado. Le agradan las ubicaciones bien iluminadas pero sin sol directo, excepto en invierno. 

El suelo adecuado para plantarla es la turba y es conveniente regarla con agua apenas tibia, manteniendo la tierra húmeda. Si se planta en verano hay que abonarla cada mes hasta mediados del otoño. Cuando las hojas disminuyen de tamaño significa que hay que trasplantar. No es necesario podarla pero sí quitarle las flores marchitas para que la planta siga luciendo hermosa. 

Se la multiplica por esquejes a partir de hojas enteras cortando a un centímetro de la base del pecíolo y plantándola en la tierra, de modo que la base de la hoja quede justo en la superficie. Se irán regando los esquejes y una vez desarrollados se pasan a macetas más grandes. Dicho trasplante suele hacerse en primavera o cuando las raíces llenan el tiesto por completo. 

Para que dé flores todo el año necesita períodos de riego, temperatura, luz y humedad constantes intercalados con períodos de reposo de un mes y medio más o menos con temperaturas más bajas y menos riego. En ocasiones pueden atacarla la cochinilla o el pulgón verde. 

Algunas de sus variedades más bonitas son la Saintpaulia ionantha “Jennifer”, la “Little Delight”, la “Velutina” y la “Dolly”. Se las puede plantar en maceta junto con otras flores como por ejemplo las orquídeas ya que tienen necesidades similares, o combinarlas entre ellas formando grupos.