Estas presentan una longitud similar y se inclinan hacia afuera; sus dos terceras partes están profusamente cubiertas por flores tubulares de alrededor de tres centímetros y medio; las cuales, según la variedad, pueden ser color violeta, turquesa, rojo o de un llamativo rosa flamenco. Múltiples estambres, con las anteras repletas de brillante polen anaranjado, se destacan en su interior. Están protegidas por tépalos rosados que intensifican su tono con el paso de los días.
Algunas florecen sólo en primavera y otras siguen con flores hasta bien entrado el otoño.
La planta se expande hacia los lados generando hijuelos, los cuales podemos quitar sin ningún inconveniente para tener más ejemplares, colocándolos en otros lugares del jardín o bien en macetas; allí pondremos a prueba nuestra paciencia porque hasta los seis o siete años no darán su primera floración.
Esta bromelia de hábitos terrestres se desarrolla bien en cualquier suelo normal que cuente con buen drenaje; precisa ubicaciones con sol abundante, y en climas muy cálidos algo de sombra parcial cerca del mediodía. Las temperaturas extremas pueden afectarla, por ejemplo cuando las noches sean muy calurosas o, por el contrario, cuando haya heladas (esto en sus primeros años de vida); lo ideal es plantarla bajo altos árboles que le servirán de cobijo en ambas situaciones.
