Suele medir entre treinta y sesenta centímetros de alto y otro tanto a lo ancho. Florece hacia finales de la primavera, desde mediados de mayo hasta junio. Sus flores tubulares combinan agradablemente el blanco y el rosa purpúreo y nacen reunidas en inflorescencias de tipo espiga.
Sus robustos tallos son cuadrados y las hojas, que son ovales y tienen la punta acuminada y el borde serrado, se distribuyen de manera opuesta en ellos; no es común que suceda, pero en el caso que perdieran su llamativo color verde y amarillearan deberemos aplicarle un fertilizante disuelto en agua, pues es por falta de nutrientes. De efectuársele podas estas serán para quitar ramas rotas y las flores que se han marchitado, o sea de embellecimiento.
Le agradan los climas templados; si estuviera en zonas donde las temperaturas fueran extremas se la deberá proteger tanto en verano como en invierno. Precisa ubicaciones que vayan de sol pleno a media sombra y suelos con muy buen drenaje. El riego debe ser moderado y una vez a la semana le es suficiente porque le grada la humedad pero no resiste los encharcamientos. Como es muy resistente no es proclive ni a plagas ni a enfermedades significativas.
