Soportan mejor la calefacción que el resto y son las más utilizadas como flor de corte. La mayoría de los cimbidios crecen bien en tierra y se desarrollan a partir de pseudobulbos. Los tallos con forma de cinta son de color verde oscuro y las flores abarcan una gran cantidad de colores como el rosa, amarillo, crema, gris, naranja, violeta y marrón.
En la época de floración, necesita temperatura cálida durante el día y temperatura fresca durante la noche. Una vez que la flor se ha abierto lo mejor es ubicarla en un lugar iluminado. Incluso las variedades miniatura pueden estar en el exterior, aunque nunca a pleno sol.
Para estimular la futura floración es conveniente que tenga un pequeño período de reposo de un mes, aproximadamente, hacia finales de otoño.
Esa temporada se corresponde con su ciclo natural como planta tropical y durante el mismo no necesitará ningún riego hasta que comience nuevamente a desarrollar.
El riego puede ser generoso desde la primavera hasta el otoño. A partir de allí y durante todo el invierno es preciso regar menos y de forma más espaciada.
Como a todas las orquídeas le agrada la humedad ambiental, por lo que es indispensable pulverizar a diario y no está demás limpiar las hojas con un paño húmedo frecuentemente. El abonado se puede realizar cada tres o cuatro semanas.
Se lo trasplanta dependiendo de la cantidad de raíces que tenga y precisa un tiesto al menos dos veces más grande para continuar creciendo hasta el trasplante siguiente.
Se recortan las raíces hasta dejarlas del tamaño adecuado y se añade una capa de grava en el fondo de la maceta. Posteriormente se añade el sustrato indicado para orquídeas, luego se riega y pulveriza cuando esté radicado en su nueva ubicación.
