La Edelweiss

Damos los nombres comunes de Edelweiss, o Flor de las Nieves, y el nombre científico de Leontopodium alpinum, a una planta herbácea perteneciente a la familia Asteraceae que se ha convertido en un verdadero emblema de las cumbres alpinas de Europa, siendo elegida además como flor nacional de Suiza. Su hábitat natural se extiende hasta los Montes Himalaya, de donde se cree que es originaria. La hallamos entre los 1.500 y los 3.500 metros de altitud. 

Muy rara vez sobrepasa los quince centímetros de alto y su sistema radicular posee fuertes tallos subterráneos, o rizomas, que la sujetan bien al terreno y le permiten enfrentar a los violentos vientos de la montaña. A pesar de su frágil apariencia resiste condiciones ambientales extremas. Da pequeñas flores, algunas veces blancuzcas y otras de una tonalidad amarillo-verdosa, que están protegidas por suculentas brácteas pubescentes de un blanco inmaculado. 

En su composición química encontramos ácido leontopódico, ácido fenólico y ácido clorogénico, entre otros; también fitoesteroles, terpenos, flavonoides, aminoácidos y polisacáridos. Dentro del marco de la medicina no tradicional se le atribuyen propiedades antioxidantes, bactericidas, diuréticas, anti inflamatorias y anti cancerígenas. En decocciones, con agregado de leche y miel, se dice que combate la acidez y la mala digestión, al mismo tiempo que sirve como expectorante y ayuda en casos de trastornos respiratorios. 

Un extracto glicerínico extraído de ella probó dar excelentes resultados en la recuperación de piel dañada y en el cuidado de la misma; la industria cosmética la emplea por ello en cremas protectoras solares y en cremas anti-edad; aseguran que reduce las arrugas que surgen alrededor de los ojos. 

Al observar su tejido meristemático en el microscopio se pueden ver puntos luminiscentes. La recolección de la planta o sus flores está prohibida en su hábitat natural pero, afortunadamente, las hay hoy en día bajo cultivo y así es como podemos conseguir bellos ejemplares todo el año.