Quedan muy pocos individuos de la especie reunidos en ocho sitios específicos y por ello se ha dictaminado que se encuentra en peligro de extinción. Una particularidad interesante es que fue descubierta dos veces, la primera en 1948, luego se perdió su rastro para ser reencontrada casi cuarenta años después.
Tiene hojas de escaso tamaño (algo típico de la vegetación xerófila) con forma de oblonga a elíptica y márgenes enteros; se ubican de manera alterna en las ramas; la cara superior es verde brillante y más oscura que la inferior que es verde claro y mate.
Su mayor atractivo es el bello aroma de sus pequeñas flores, solitarias y de nacimiento axilar (aunque parecen estar agrupadas debido a los cortos pedicelos que las sostienen); formadas por cinco sépalos amarillo-verdosos, cinco pétalos blancuzcos y cinco estambres. Las mismas aparecen durante el invierno y las polinizan moscas y abejas. Los frutos son drupas ovales de color amarillo-anaranjado, de tamaño similar al de una uva, que lo adornan en primavera.
Debido a que necesita de polinización cruzada (dado que los pistilos y los estambres maduran con diferencia de días) y hay tan pocas plantas no se han encontrado semillas viables en los ejemplares silvestres, las pocas que hay aptas fueron producidas a través de cultivo. Aunque se lo halla a veces dentro de bosques de pinos prefiere ubicaciones abiertas, a pleno sol, donde adquiere un mayor desarrollo.
