La Platantera

Se da el nombre popular de Platantera y el científico de Platanthera ciliaris (o Habenaria ciliaris), a una orquídea robusta perenne, de hábito terrestre y consistencia herbácea, que forma parte de la familia Orchidaceae. Es originaria de América del Norte, donde la podemos ver en praderas y bosque húmedos. Mide entre cincuenta y setenta y cinco centímetros de alto. 

Actualmente se la considera especie protegida por estar en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat; para intentar salvarlas se mantienen y revigorizan poblaciones ya existentes para luego ver de propagarlas y desarrollar otras. 

Florece en verano; da bellas flores, de color amarillo oro o anaranjadas, que nacen agrupadas (entre diez y cincuenta de ellas) en una inflorescencia terminal de tipo racimo de unos veinte centímetros de largo; en ellas el labio inferior o quilla es muy llamativo por tener los bordes desflecados (o ciliados, como lo indica su epíteto científico), semejando una pluma. 

Es también característico su tubo nectarífero alargado de dos centímetros y medio de largo. La polinización es cruzada y la efectúan mariposas que se alimentan de ese néctar, particularmente las de la clase Swallowtails o “Colas de golondrina”; también las visitan mariposas nocturnas o polillas. Los frutos son capsulares. 

Posee dos o cuatro largas hojas basales, que nacen de su tallo subterráneo, un tubérculo carnoso ovoide de cuatro centímetros de diámetro. Son anchas y lanceoladas, y van reduciendo su tamaño hacia lo alto de la vara floral, llegando a confundirse con las brácteas. Sus numerosas raíces cilíndricas cuentan con micorrizas. Se adapta a diferentes tipos de suelos pero siempre con pH ácido. No le agradan las heladas.

El Trébol blanco

Conocemos por el nombre común de Trébol blanco, y por el nombre científico de Trifolium repens, a una planta perenne de consistencia herbácea, estolonífera y de porte rastrero, que es originaria de las costas del Mar Mediterráneo y pertenece a la familia Fabaceae. 

Actualmente está distribuida por casi todas las regiones templadas del planeta. Mide unos diez centímetros de alto y se la siembra en tierras que servirán luego de pastoreo, dado que esa actividad del ganado estimula su reproducción vegetativa. Al secarse sirve además como forraje. 

Posee hojas verdes sostenidas por largos pecíolos, están compuestas por tres folíolos ovales o acorazonados, (algunas veces por cuatro y se les llama “tréboles de la suerte”); todos presentan una mancha blanca en la base o un semicírculo hacia la mitad del limbo. Aunque son comestibles el ser humano no llega a digerirlas crudas, pero sí tras proceder a su cocción. 

Da pequeñas flores papilonáceas, similares a las de todas las fabáceas, y nacen reunidas en una inflorescencia de tipo capítulo globular (en la cúspide de un largo y fuerte pedúnculo) que contiene más de cincuenta de ellas. 

Los frutos diminutos muestran en su interior de tres a cuatro semillas; podemos propagarla mediante ellas, sembrándolas al voleo en el otoño, o a través de los estolones. Precisa mucho sol y sufre la escasez de agua. Se adapta a diferentes suelos pero no tolera la salinidad. Tiene una raíz pivotante central gruesa y numerosas raíces secundarias que actúan en simbiosis con bacterias Rhizobium para fijar el nitrógeno al terreno. 

En los nudos de los estolones, que crecen a razón de unos veinte centímetros por año (en invierno y verano esta cantidad disminuye y aumenta nuevamente en primavera y otoño), aparecen con el paso del tiempo nuevas raicillas, hojas y yemas florales permitiendo así la expansión vegetativa de la planta.

El Omoto

Conocemos por el nombre popular de Omoto a una planta perennifolia, rizomatosa y de consistencia herbácea, originaria del este asiático donde crece en los bosques debajo de los árboles. Su nombre científico es Rohdea japónica u Orontium japonicum, y forma parte de la familia Asparagaceae, En idioma Inglés se la denomina “Japan sacred lily”, o “Lirio sagrado japonés”. 

Mide entre treinta y cincuenta centímetros de alto. Se la utiliza como ornamento en los jardines y se adapta bien al cultivo en tiestos o macetas. Su tallo subterráneo o rizoma cuenta con raíces fibrosas; de él nacen largas hojas, verdes y lanceoladas, con el vértice acuminado, algunas veces con el margen más claro (variegadas). 

En primavera da hermosas flores hermafroditas de tono amarillento, las protegen brácteas ovales y se agrupan en una apretada espiga de cinco centímetros de largo sostenida por un corto pero grueso y fuerte pedúnculo. Los frutos son bayas globosas rojizas que permanecen en la planta hasta bien entrado el invierno. 

Se adapta a diferentes tipos de suelo mientras tengan buen drenaje; precisa ubicaciones con bastante sombra dado que la luz solar directa le afecta mucho; resiste bien el frío, incluso las heladas; el riego debe ser regular, sin anegar el sustrato. Las podas serán de embellecimiento, quitando hojas dañadas y restos de antiguas floraciones. 

Podemos multiplicarla mediante semillas o por división de matas. Es muy resistente y no requiere mayores cuidados, salvo un abonado cada dos años y el agregado de algún fertilizante antes de comenzar la floración. Dentro del marco de la medicina no tradicional se la emplea desde tiempos remotos como diurético y se considera que trae buena fortuna al hogar.

Brachystelma barberae

El nombre común de esta pequeña y hermosa planta perenne, en lengua Afrikáans del sur del continente africano, de donde es originaria, podría ser traducido como “Flor carroñera de pies planos”, y está inscripta bajo la denominación científica de Brachystelma barberae. Es miembro de la familia Apocynaceae y podemos encontrarla entre los cuatrocientos y los mil trescientos metros de altitud. 

De su tallo subterráneo, que es un tubérculo comestible que mide entre diez y veinte centímetros de diámetro y está provisto de fuertes raíces blanquecinas, emergen uno o más tallos aéreos anuales (cortos, gruesos y recubiertos de abundante pilosidad); si se quiebran brota de ellos una savia de consistencia acuosa. 

Posee grandes hojas verdes simples, pubescentes y oblongas, sostenidas por cortos peciolos, con bordes festoneados y ubicadas de manera opuesta, que caen en el otoño y reaparecen al regresar el buen tiempo. Es una de las más cultivadas de la subfamilia de Asclepias caudiciformes. 

En primavera nacen sus singulares flores, que parecen estar enjauladas y emiten olor fétido. Suele haber hasta cincuenta de ellas, de color marrón o marrón-rojizo, distribuidas en grupos esféricos cerca del suelo, abriéndose en una rápida sucesión. Con el feo aroma atraen a los insectos polinizadores, mayormente a las moscas, igual que hacen las Stapelias que son bastante similares. 

Da frutos cilíndricos y ahusados en los extremos, tienen un grueso pericarpio recubierto por una piel lisa de aspecto aterciopelado; miden de tres a doce centímetros de largo y les lleva cerca de un año madurar; contienen numerosas semillas que son dispersadas por el viento. Cuanto más frescas sean las semillas más posibilidades habrá de conseguir una germinación exitosa.

Prefiere suelos con buen drenaje; tanto sean arenosos, rocosos, pedregosos o con grava, y ubicaciones a sol pleno aunque puede adaptarse también a una sombra parcial. Es muy sensible a las heladas.

El Lucumillo

Conocemos por el nombre popular de Lucumillo a un arbusto perennifolio, muy ramificado y de copa redondeada, que responde al nombre científico de Myrcianthes coquimbensis, justamente por ser originario de la zona costera de Coquimbo en Chile. Allí crece entre grandes rocas que mantienen el suelo húmedo y protegido del viento y del calor excesivo. Mide de un metro y medio a dos de alto y forma parte de la familia Myrtaceae. 

En la actualidad se lo considera especie en peligro de extinción a causa de la alta injerencia humana dentro de su ecosistema. Posee pequeñas hojas de color verde oscuro, simples y aromáticas, de margen entero y forma oval, que miden cerca de tres centímetros de largo por unos dos de ancho; son glabras, de aspecto coriáceo y las sostienen cortos peciolos. 

Durante la primavera y hasta bien entrado el verano da flores hermafroditas, blancas y actinomorfas, solitarias o formando grupos de tres en los cuales la central es sésil y las otras pediceladas. Todas están provistas de gran cantidad de estambres repletos de polen sobresaliendo de los pétalos y reciben la visita de varios insectos que se alimentan de él y del néctar, ayudando a polinizarlas. En época de sequía apenas la mitad de los ejemplares florecen y sólo unos pocos llegan a fructificar. 

Los frutos son bayas carnosas, rojas al madurar, que conservan el cáliz (formado por cinco sépalos) que es persistente. En su interior suele haber una o dos semillas; si las extraemos de inmediato germinan con facilidad (en apenas cinco días), si la humedad ambiente se mantiene constante y están resguardadas del sol fuerte, el que puede incluso calcinar las plántulas de varios centímetros de alto; la temperatura ideal para ellas es de veinte grados y el sustrato que se use debe ser ligero y aireado, con agregado de compost. 

Tanto la fruta como las semillas sirven de alimento a roedores que depredan alrededor del setenta y cinco por ciento de las mismas; lamentablemente no pueden ser desecadas y almacenadas como se hace con otras plantas puesto que en ellas el embrión se daña al perder agua.

El Sombrerito

Conocemos por el nombre común de Mitella, o “Sombrerito” (“Small cap” en lengua inglesa), y por el nombre científico de Mitella caulescens, o Mitellastra caulescens, a una planta rizomatosa perenne, de consistencia herbácea y porte bajo, originaria de la franja templada de América del Norte (donde la hallamos a orillas de cascadas, arroyos y ríos, en la periferia de los bosques y en las extensas praderas húmedas desde el nivel del mar hasta los mil quinientos metros de altitud); pertenece a la familia Saxifragaceae. 

Su rizoma tiene aspecto escamoso; las hojas basales que surgen de él son caulinares, de ovales a circulares, y generalmente tienen los márgenes dentados; las superiores son simples, alternas y pecioladas, de cordadas a palmeadas (semejantes a las del malvón), con la nerviación muy marcada, bordes crenados y rugosas al tacto, la cara posterior está cubierta por una fina pubescencia blancuzca. Muestran diferentes tamaños entre ellas, pero el largo y el ancho se mantienen siempre proporcionados. 

Florece desde la primavera hasta bien entrado el verano. Da pequeñas flores bisexuales, amarillo-verdosas y algo acampanadas, que nacen reunidas en inflorescencias de tipo espiga alargada de entre quince y cuarenta centímetros de largo; hay unas veinte o veinticinco de ellas por vara y están sostenidas por cortos pedicelos de menos de un centímetro de largo. 

Poseen cinco sépalos verdes recurvados, cinco pétalos, cinco estambres con filamentos púrpura que se alternan con los pétalos, y un pistilo. El ovario, que es semi inferior, tiene un solo lóculo pero con dos placentas. Los frutos son capsulares y las semillas, de apenas un milímetro, son de un tono marrón-rojizo.

El Bambú japonés

Damos el nombre común de Bambú japonés y el nombre científico de Fallopia japónica, o Polygonum cuspidatum según otra clasificación, a una planta rizomatosa perenne, dioica y de consistencia herbácea, miembro de la familia Polygonaceae. Es originaria del este asiático; fuera de su hábitat natural suele tornarse invasora debido a su fuerte y extenso sistema radicular que desplaza a especies de la flora local fácilmente y puede abrirse paso aún a través del cemento, rompiendo desagües y cañerías. 

Sus tallos subterráneos, o rizomas, son gruesos y de aspecto leñoso. Los tallos aéreos son rojizos, de porte erecto y huecos (con nudos y entrenudos similares a los del bambú), pueden llegar a los tres metros de alto, aunque generalmente se los corta para que tengan un aspecto tapizante. Tiene anchas hojas deciduas, verdes y ovaladas (algunas acorazonadas), de hasta quince centímetros de longitud con los márgenes enteros, que se disponen de manera alterna. 

Florece entre finales del verano y comienzos del otoño. Da pequeñas flores unisexuadas, blancas o de un tono cremoso, que nacen reunidas en inflorescencias de tipo racimo laxo. Los frutos son aquenios de alrededor de medio centímetro. Se lo puede reproducir mediante semillas o por división de los rizomas, que en sólo diez días dan origen a una nueva planta. 

Le agradan los climas húmedos y se adapta con facilidad a distintos tipos de suelo sin importar su pH, incluso a los salinos; también resiste temperaturas por debajo de cero sin problema. Para erradicarla no alcanza con eliminar la parte aérea porque rebrota con más fuerza, entonces se emplean herbicidas aunque esto perjudica enormemente a todo el medio ambiente.

El Ōhi

Recibe el nombre popular de “Ōhi”, Ohia u Ohia-legua y el nombre científico de Metrosideros polymorpha, o Nania polymorpha, un árbol perennifolio, endémico del Archipiélago de Hawai (donde lo hallamos desde el nivel del mar hasta una altitud de dos mil quinientos metros, formando parte de la vegetación de los bosques húmedos); pertenece a la familia Myrtaceae. Ronda los veinte metros de alto, y posee un diámetro troncal de cincuenta centímetros. Es muy resistente. 

Dentro de las islas hay diferentes climas y microclimas, por lo que tolera heladas, vapores volcánicos y exceso o escasez de lluvia; justamente su epíteto científico hace mención a ello, a la gran adaptabilidad que lo lleva a transformarse (polimorfismo) según el hábitat en el que se encuentre; incluyendo cambios hasta en su genética misma; así pueden verse ejemplares con tronco recto y corteza lisa y otros retorcidos y con la superficie profundamente estriada. Fuera del lugar de origen sr torna invasivo pues no hay predadores naturales que lo controlen. 

A los dos años de haber germinado ya da hermosas flores, usualmente de color rojo, reunidas en racimos terminales compuestos por entre dos y cinco pares de cimas; las hay también en tonos salmón, naranja o amarillo y todas atraen por igual a las abejas. Sus largos y numerosos estambres les dan aspecto de pompón o cepillo para el cabello. Se conservan por varios días y son polinizadas por las aves y los insectos que las visitan. Los frutos son cápsulas que contienen un sinnúmero semillas diminutas. 

Posee hojas de aspecto coriáceo, verdes o verde-grisáceas, ovales, acuminadas, de bodes enteros, que se ubican de manera opuesta. Es de crecimiento lento, unos treinta a sesenta centímetros al año. Le agradan las ubicaciones a pleno sol pero también con sombra parcial. Se adapta a distintos tipos de suelo (arcillosos, rocosos y los orgánicos originados sobre lava reciente), pero el pH lo prefiere de neutro a ácido. Es utilizado como barrera para el viento y como ornamento, aunque también se obtiene de él una madera fuerte de fina textura que da buena leña, además.

El Gladiolo

Recibe el nombre vulgar de Gladiolo o Espadilla y el nombre científico de Gladiolus spp, una planta herbácea de cultivo sencillo, con variedades de distinto tamaño. Se desarrolla mediante tallos subterráneos, o cormos. Forma parte de la familia Iridaceae. Es originario de Europa (en Grecia y Roma ya se lo cultivaba) y África (donde aún en la actualidad crecen espontáneamente). 

Tiene hojas lanceoladas, paralelinervadas y terminadas en punta, que recubren los tallos aéreos por la parte inferior. En la parte superior están las flores, sin pedicelo, reunidas en una inflorescencia de tipo espiga larga que reúne de 12 a 20 flores bisexuales que presentan muy variada coloración. Los frutos son cápsulas que contienen semillas aladas. 

Se adapta a muchos suelos siempre que cuenten con un buen drenaje y abundante humus. Los cormos se plantan a unos 7 centímetros de profundidad y con 30 centímetros de separación entre ellos, en la Primavera; en verano ya estarán floreciendo; es común pulverizarlos con fungicida antes de colocarlos en la tierra. 

Como abono es bueno el estiércol, pero para preparar el suelo con anterioridad, no aplicado directamente. Si los cultivamos en maceta pondremos compost y una cama de arena debajo de los bulbos. Es una planta heliófila, lo cual significa que requiere de la mayor cantidad posible de sol a lo largo del día. Las variedades de gran tamaño necesitan tutores. 

El suelo debe estar húmedo pero sin anegamientos. No debe faltarle riego durante en época de floración porque es esencial para que la misma sea abundante. Al llegar el Otoño las hojas amarillean y mueren, entonces hay que sacar los bulbos de la tierra y dejarlos secar en lugar cálido y ventilado. 

Antes de almacenarlos hasta la siguiente temporada conviene rociarlos con insecticida y revisarlos bien para que no ocurra que alguno esté enfermo y contagie a los demás. Entre las muchas plagas que los afectan están los trips y los pulgones (ambos insectos chupadores), los hongos y cerca de quince virus; se los debe revisar a menudo para prevenir males mayores.

La Caña Tacuara

Conocemos por los nombres populares de Caña Tacuara, o Cañaza, y por el nombre científico de Guadua spp, a una planta rizomatosa originaria de América del Sur que forma parte de la familia Poaceae y está emparentada con el Bambú, empleándosela al igual que aquel para construir viviendas, embarcaciones, cañerías, muebles e instrumentos musicales desde la más remota antigüedad. 

Su cultivo y aprovechamiento están considerados prácticas silviculturales o, también, de manejo de bosques, dado que eso forman cuando crecen. La Tacuara se desarrolla rápidamente, alcanza la madurez alrededor de los cinco años y a los diez comienza su deterioro, por lo cual la intervención humana debe ser gradual y progresiva para lograr mantenimiento y producción, o sea un manejo sostenible del recurso. 

Si no se la controla puede tornarse muy densa, dificultando las actividades y si, por el contrario, se efectúan demasiadas intervenciones las cañas ralearán hasta desaparecer por completo. Distinguimos en su crecimiento, o ciclo vegetativo, varias fases, la primera es la de “Renuevo” cuando está recubierta totalmente por hojas caulinares triangulares y muestra en cada nudo dos bandas blanquecinas formadas por una fina pubescencia. 

La segunda fase es la “Juvenil”, cuando caen las hojas caulinares de la parte superior y se conservan sólo las de la base, aquí ya vemos aparecer ramas apicales con follaje, el cual aumenta con el paso del tiempo; se mantienen aún las bandas pubescentes. Recién puede ser cortada al llegar a la fase “Madura”, en la que el tallo ya está libre de hojas caulinares y pasa de verde a blanquecino por la presencia de líquenes y musgos en su superficie, esto ocurre entre los cinco y seis años de edad. 

En la última fase, denominada “Seca”, no quedan tampoco hojas apicales y la coloración del tallo luce amarillenta u ocre, perdiendo además resistencia; es preferible no dejarla llegar a este estadio. Los cortes se efectúan a la altura del primero o del segundo nudo y siempre al ras, evitando así que queden oquedades en las que se deposite agua y ésta haga que el rizoma se pudra. 

La copa y sus hojas pueden ser picadas y esparcidas sobre el terreno ya que sirven como abono orgánico. Las cañas deben quedar de pie, alrededor de un mes, dentro del mismo terreno de cultivo, luego se las traslada a algún lugar con sombra donde se completará su secado.